La Fiscalía General de la Nación y el Servicio Secreto de Estados Unidos lograron desarticular una red internacional de falsificación de dólares que tenía como cerebro al diseñador gráfico colombiano Asher Ariayu Rodríguez, conocido con el alias de Ysraeli. Tras un proceso judicial que confirmó su responsabilidad en apelación durante 2025, Rodríguez fue condenado a ocho años de prisión por producir billetes de alta sofisticación que lograron engañar a sistemas de seguridad en varios países. La investigación, que comenzó con un hallazgo fortuito el 14 de octubre de 2023 en el municipio de Caldono, Cauca, reveló una operación que combinaba tecnología de punta con una logística criminal transnacional.
El caso tomó un giro definitivo cuando las autoridades encontraron una fábrica clandestina camuflada en una plantación de cannabis en Caldono. Allí se incautaron 1,6 millones de dólares en billetes falsos de 50 dólares, junto con planchas litográficas, tintas especializadas y una imprenta de alta precisión. Una libreta con el número telefónico de Rodríguez permitió a los investigadores iniciar seguimientos e interceptaciones que llevaron a nuevas intervenciones. En julio de 2024, un allanamiento en Cali, Valle del Cauca, permitió decomisar más de 900.000 dólares falsificados, mientras que en mayo de ese mismo año se encontraron 500.000 dólares en billetes de 50 en una fábrica de Villavicencio, Meta, que operaba bajo la fachada de una inmobiliaria.
La obsesión por el billete perfecto
Benigno Pereda, agente del Servicio Secreto de Estados Unidos en Bogotá, explicó a la prensa que la calidad de las falsificaciones era tal que “básicamente, ahora se está rebajando el listón” en términos de seguridad. Rodríguez, de 39 años, utilizaba programas de diseño gráfico y tecnología de grabado láser para crear planchas litográficas casi idénticas a las originales. Según fuentes judiciales citadas por The New York Times, el falsificador “quería crear el billete perfecto” y llevaba un registro minucioso de ajustes en sombras, tipografía e imperfecciones. Para la defensa, Rodríguez sostuvo que los billetes estaban destinados a servir como utilería para producciones audiovisuales, argumento que fue rechazado por el tribunal.
«Básicamente, ahora se está rebajando el listón»
Benigno Pereda, Agente del Servicio Secreto de Estados Unidos en Bogotá
Una red que sigue activa y rentable
El modus operandi de la organización revelaba una estructura sofisticada: el papel especial era traído desde Estados Unidos, la impresión se realizaba en talleres clandestinos colombianos y los billetes eran enviados a Ecuador, donde se intercambiaban por dólares auténticos con el apoyo de un informante. La rentabilidad del negocio era abrumadora, ya que producir un billete falso de 100 dólares costaba menos de cuatro dólares, mientras que su valor nominal se multiplicaba exponencialmente. Las autoridades han vinculado estas ganancias con el narcotráfico, la trata de personas y el terrorismo, en un contexto donde la confianza internacional en el dólar es prioridad para Estados Unidos, pues cerca de la mitad de los 2,3 billones de dólares en circulación se utiliza fuera del país.
Pese a la condena de Rodríguez, la red criminal no se ha desmantelado por completo. En septiembre de 2025, un operativo en Bucaramanga, Santander, permitió la incautación de 12,7 millones de dólares en billetes falsificados, lo que evidencia la continuidad de la estructura. Las autoridades han identificado que Rodríguez ya trabajaba en la falsificación de billetes de 100 dólares, además de los de 50, y que la producción en serie seguía un patrón idéntico al de las fábricas intervenidas previamente. Con cinco personas capturadas en el operativo inicial de Caldono y una condena ejemplar para el líder, la lucha contra esta modalidad de crimen financiero continúa siendo una prioridad bilateral entre Colombia y Estados Unidos.












