Congresista de EE.UU. exige debido proceso para colombiano detenido en Arizona

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Una controversia diplomática y política ha estallado tras la detención del activista y político colombiano Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como Beto Coral, por parte de agentes de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) adscritos al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Phoenix, Arizona. La detención, ocurrida el martes 16 de junio de 2026 mientras Coral paseaba a su perro y estaba acompañado por su hijo menor de edad, ha provocado una fuerte reacción del representante demócrata Jim McGovern, quien ha exigido garantías al debido proceso y ha solicitado una investigación sobre una posible coordinación entre funcionarios estadounidenses y actores políticos colombianos.

De acuerdo con la información revelada, Coral ingresó a Estados Unidos en diciembre de 2015 con una visa de turismo B1/B2, la cual le permitía una estadía máxima de seis meses, venciendo en junio de 2016. Su presencia en el país se tornó ilegal tras exceder ese periodo, aunque el activista mantenía en curso una petición de asilo político. Su captura se atribuye a una infracción migratoria por presencia ilegal, y actualmente permanece bajo custodia del ICE mientras avanza un proceso de deportación, con la posibilidad de apelar ante un juez o solicitar una salida voluntaria.

Exigencias de investigación y reacciones cruzadas

Jim McGovern, representante demócrata, expresó su profunda alarma por el caso a través de su cuenta en la red social X. «Profundamente alarmado por la detención de Beto Coral en su hogar por agentes del Departamento de Seguridad Nacional. Es un solicitante de asilo con derecho legal a estar en Estados Unidos… El derecho de Mr. Coral al debido proceso debe ser respetado», declaró McGovern, quien también manifestó su preocupación por las alegaciones de coordinación entre funcionarios estadounidenses y actores políticos colombianos. «Esto equivaldría a que nuestro gobierno esté ayudando y encubriendo la represión transnacional», agregó el congresista, abriendo la puerta a una posible controversia diplomática si se confirma la injerencia externa en la detención.

En contraste, el senador colombo-estadounidense Bernie Moreno, del Partido Republicano, celebró la detención con un mensaje contundente en sus redes sociales. «No puedes venir a Estados Unidos, solicitar asilo y luego actuar como agente extranjero de ese mismo gobierno mientras simultáneamente socavas nuestra política exterior. ¡Que tengas una buena vida de regreso en Colombia, Beto!», escribió Moreno, alineando su postura con la línea dura migratoria y acusando a Coral de actuar contra los intereses de Estados Unidos.

«Estoy muy preocupado por las alegaciones de coordinación entre funcionarios estadounidenses y actores políticos colombianos en esta detención, lo que equivaldría a que nuestro gobierno esté ayudando y encubriendo la represión transnacional.»

Jim McGovern, Representante Demócrata de Estados Unidos

Contexto político y reacciones en Colombia

Beto Coral, conocido por realizar plantones en consulados colombianos en Estados Unidos en protesta contra la campaña del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, ha sido vinculado por el presidente Gustavo Petro con figuras cuestionadas como David Murcia Guzmán, de la pirámide DMG, y el empresario Álex Saab. De la Espriella, por su parte, había anticipado «buenas noticias» para Colombia, lo que ha generado suspicacias sobre su posible conocimiento previo de la operación. El periodista Daniel Coronell informó que Coral logró contactarlo y enviar videos de su detención, mientras que el presidente Petro instruyó a la Cancillería para que preste asistencia consular al activista detenido, en un intento por proteger sus derechos en el extranjero.

La detención de Coral se produce en medio de un tenso clima político entre Colombia y Estados Unidos, donde el caso podría escalar a niveles diplomáticos si se confirman las denuncias de coordinación transnacional. Mientras el ICE avanza en el proceso de deportación, la comunidad internacional y los defensores de derechos humanos observan con atención el desarrollo de este caso, que mezcla elementos de asilo político, activismo migratorio y acusaciones de injerencia extranjera.

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