Claribel Ruiz Vargas, madre de la joven Nataly Salas Ruiz, estudiante de matemáticas de 19 años en la Universidad de Córdoba, relató en el podcast Más allá del silencio los nueve años de lucha por justicia tras el feminicidio de su hija, ocurrido en Montería en 2016. Este testimonio coincide con la histórica sentencia de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, emitida el 20 de abril de 2026, que revocó la absolución previa y condenó a 22 años y 8 meses de prisión a Enio José Peñate Herrera y Ángel David Sánchez Tordecilla como coautores del feminicidio y acceso carnal violento agravado, ordenando su captura inmediata cerca de la laguna de oxidación donde se presenció el crimen en la madrugada del 3 de diciembre de 2016.
La desaparición de Nataly fue reportada el 29 de noviembre de 2016, y su cuerpo fue hallado días después con evidentes signos de violencia y abuso sexual. Los acusados fueron capturados en 2017, pero recuperaron la libertad en diciembre de 2018 por vencimiento de términos y fueron absueltos en marzo de 2023, pese a las dudas iniciales sobre el testimonio clave de Francisco Javier Romero Pacheco, un testigo sordo que identificó a los condenados mediante señas propias e identificaciones fotográficas, a pesar de las condiciones de poca luz y los cascos que parcialmente cubrían sus rostros.
Un testimonio que rompe el silencio judicial
La decisión de la Corte Suprema valida por completo el relato del testigo sordo, revirtiendo la absolución y representando un cierre largamente esperado para la familia tras años de demoras judiciales. Claribel Ruiz Vargas describió el silencio ensordecedor de las autoridades durante la investigación: “De parte de las autoridades, para nosotros fue un silencio total. Nosotros llamábamos al investigador de la policía, yo le colocaba mensajes, yo iba a la Fiscalía de Montería solicitando información, pero lo que me decían era que la investigación iba por buen camino. Solo eso”.
“De parte de las autoridades, para nosotros fue un silencio total. Nosotros llamábamos al investigador de la policía, yo le colocaba mensajes, yo iba a la Fiscalía de Montería solicitando información, pero lo que me decían era que la investigación iba por buen camino. Solo eso”
Claribel Ruiz Vargas, madre de la víctima
En los primeros días de la búsqueda, el pastor Carlos Andrés Quejada ofreció su ayuda prestando su moto para movilizar a la familia: “El mismo pastor nos coloca a disposición su moto para llevarnos y traernos a donde requiriéramos”, recordó Claribel. Sin embargo, Quejada fue procesado por el feminicidio pero absuelto en dos instancias, con una casación pendiente, y actualmente enfrenta una orden de captura por otro caso de violencia sexual contra una menor de 14 años. La tragedia llevó a la familia a romper todos los vínculos con la iglesia.
“Fue una sorpresa porque imagínese, no sabíamos”
Claribel Ruiz Vargas, madre de la víctima
La noticia de la sentencia cayó como un rayo para Claribel, quien expresó la profunda crisis de fe provocada por los eventos: “No, ni a esa ni a ninguna. No tuvimos (…) esto que sucedió, no sé si le mata a uno la fe, si le apaga a uno la fe. No, no sé. Pero ni Fernanda, ni Josué, mi hijo menor, ni aún mi esposo. Porque cuando escucho a un pastor predicar, ya pienso dos veces en aceptar lo que él está diciendo”. Esta condena no solo busca justicia para Nataly, sino que destaca la importancia de testimonios no convencionales en casos de feminicidio, marcando un hito en la lucha contra la impunidad en Colombia.
“No, ni a esa ni a ninguna. No tuvimos (…) esto que sucedió, no sé si le mata a uno la fe, si le apaga a uno la fe. No, no sé. Pero ni Fernanda, ni Josué, mi hijo menor, ni aún mi esposo. Porque cuando escucho a un pastor predicar, ya pienso dos veces en aceptar lo que él está diciendo”
Claribel Ruiz Vargas, madre de la víctima












