Una emergencia de gran magnitud se registró durante el fin de semana en el departamento del Meta, luego de que la creciente del río Ariari socavara el terreno en uno de sus extremos, provocando la pérdida del aproche del puente La Amistad. Este hecho dejó completamente incomunicados por vía terrestre a los municipios de Cubarral, El Dorado y El Castillo, sumiendo a estas poblaciones en una situación crítica. Las intensas lluvias que azotaron la región durante el sábado 18 y domingo 19 de julio desbordaron el cauce del río Ariari, inundando zonas ribereñas y generando una afectación estructural que aisló a las comunidades y complicó el abastecimiento de bienes esenciales.
Ante la gravedad de la situación, las autoridades departamentales activaron de inmediato un Puesto de Mando Unificado (PMU) para coordinar la respuesta y restablecer la movilidad. La Gobernación del Meta, bajo el liderazgo de la gobernadora Rafaela Cortés, junto a la Dirección Departamental de Gestión del Riesgo, a cargo de Luz Nelly Monzón, movilizaron todos los recursos disponibles para atender a la población afectada. La respuesta incluyó el despliegue de una compleja operación de rescate aéreo mediante un helicóptero UH60 Blackhawk, en su configuración ‘Ángel’, que realizó misiones de búsqueda y rescate durante el día y la noche. La aeronave ejecutó maniobras con grúa y aterrizajes en zonas confinadas para evacuar a 44 personas que habían quedado atrapadas por la inundación y el colapso de la vía. Los rescatados fueron trasladados a los cascos urbanos de El Dorado y El Castillo, donde recibieron chequeos médicos y fueron ubicados en albergues temporales.
Ayuda humanitaria y trabajos de contención
Además de las labores de rescate, la Gobernación del Meta inició la entrega de ayuda humanitaria para mitigar las necesidades inmediatas de las familias damnificadas. En los municipios de El Dorado y El Castillo se distribuyeron kits que incluían colchonetas, cobijas, sábanas y almohadas. En paralelo, para evitar que la erosión siga avanzando y para estabilizar el terreno, se movilizaron ocho retroexcavadoras de oruga, cada una de 20 toneladas, que trabajan de manera ininterrumpida en la zona del desastre. Luz Nelly Monzón, directora departamental de Gestión del Riesgo, confirmó la entrega de estas ayudas y la coordinación de las acciones para contener la emergencia.
El panorama sigue siendo complejo para los tres municipios incomunicados, donde la falta de conexión terrestre dificulta el transporte de alimentos y combustible. Las autoridades trabajan contrarreloj para habilitar un paso alterno y restaurar la conexión vial mientras se evalúa la viabilidad de una solución definitiva para el puente La Amistad, que era el principal corredor de la región. Mientras tanto, la comunidad permanece en alerta y a la espera de que las condiciones climáticas no empeoren la crítica situación.












