Un video que se ha vuelto viral en las últimas horas ha puesto en el centro de la polémica a Ana Lucía Pineda, empresaria monteriana y esposa del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. En las imágenes, que fueron grabadas durante un evento público de la campaña electoral, se observa a quien será la próxima primera dama del país realizar un movimiento con su mano derecha que ha sido interpretado por muchos como un gesto de limpiarse después de saludar a un simpatizante. El breve material, difundido masivamente en redes sociales, ha desatado un intenso debate sobre las formas, la empatía y la percepción de la nueva clase política que asumirá el poder el próximo 7 de agosto de 2026.
El video muestra a Ana Lucía Pineda, vestida con una camiseta alusiva a la campaña que incluye los colores de la bandera nacional y las rayas de tigre –animal insignia de la campaña de su esposo–, en medio de una multitud. Tras un intercambio de saludos con una persona del público, la empresaria realiza un gesto que parece frotar su mano sobre una superficie cercana, manteniendo esa extremidad separada de otros objetos personales, como su cartera o su propio cuerpo. La secuencia, de apenas segundos, fue suficiente para que la opinión pública se dividiera. Mientras un sector la acusa de un acto de desprecio clasista, otro la defende señalando que se trató de un gesto de higiene personal totalmente lógico, especialmente en un contexto de interacción masiva.
«¿Se limpió la mano?», «Ellos les da asco saludar a los pobres» o «Si me da la mano un cafre, seguramente también me limpio»,
Usuarios en redes sociales
son algunos de los comentarios que reflejan la crudeza de la crítica. Sin embargo, también circularon opiniones en defensa de la futura primera dama, como «Cuál es el problema, muchos hacemos lo mismo. Yo hasta me aplico alcohol», «Normal se llama higiene y en una época de tantos virus rondando no entiendo porque le dan tanta lora a eso» y «Seguro estaban sudadas, y esa sensación no es chévere. De lo que se pegan». Este caleidoscopio de reacciones evidencia la alta sensibilidad política que rodea cada gesto de las figuras públicas.
El perfil de la futura primera dama
Ana Lucía Pineda, nacida en Montería (Córdoba), es administradora de empresas con una trayectoria profesional centrada en la gestión administrativa, la dirección de recursos humanos y el desarrollo de proyectos en el sector privado. A pesar de la exposición que implicó la candidatura de su esposo, la empresaria ha mantenido un perfil generalmente bajo, alejado de los focos mediáticos y más concentrado en el trabajo social y el apoyo familiar. Durante la campaña, participó activamente mostrando una faceta solidaria. Junto a Abelardo de la Espriella, con quien comparte una relación estable de casi dos décadas, tiene cuatro hijos: Lucía, Salvador, Filippo y Francesca.
Este episodio se produce en un momento de máxima expectativa para la transición presidencial, donde cualquier acción de los miembros del nuevo gobierno es escudriñada con lupa. El video se difundió en un contexto de alta polarización, donde las redes sociales se han convertido en el principal canal de debate y críticas. Sectores de la oposición no han dudado en aprovechar el material para interpretar el gesto como un supuesto acto de desprecio hacia ciudadanos de sectores populares, justamente aquellos que fueron el motor de la campaña que llevó a De la Espriella a la victoria. Mientras la controversia crece en el mundo digital, desde el equipo de la futura primera dama aún no se ha emitido un comunicado oficial para aclarar lo sucedido, dejando que las imágenes sigan su curso en el ojo del huracán político.












