Una fuerte controversia política marcó el inicio del mandato del presidente Abelardo de la Espriella, quien se posesionó el pasado viernes 7 de agosto de 2026 en Cali y desde entonces ha enfrentado duras críticas de sectores de izquierda por el lugar de la ceremonia, el simbolismo de su discurso y las primeras decisiones de gobierno. Figuras como el exsenador Roy Barreras, la representante del Pacto Histórico Mafe Carrascal y el senador Agmeth Escaf, entre otros, expresaron públicamente su inconformidad a través de sus cuentas en X, señalando que el nuevo mandatario inició su gestión con gestos que consideran autoritarios y alejados de la solemnidad institucional.
La ceremonia oficial se realizó en el Arena USC de Cali, pero el discurso presidencial fue pronunciado en el Cantón Pichincha, un batallón militar, lo que desató las primeras reacciones. Mafe Carrascal, representante del Pacto Histórico, afirmó que «eso de irse a un batallón a dar su discurso después de que el Congreso solo autorizó sesionar en un teatro privado, es pasarse al legislativo por la faja, es la muestra clara de cómo es y cómo actúa Abelardo, como un dictadorzuelo». La congresista describió a los asistentes legislativos como «pintados en la pared», señalando que fueron llevados a Cali como simples observadores sin capacidad de incidir en el acto. Por su parte, el senador Agmeth Escaf cuestionó directamente: «¿Así es como piensas respetar y defender esta Patria, Abelardo? Primer día y ya das preocupantes señales de autoritarismo».
Críticas al simbolismo y al contenido del discurso
La senadora Alejandra Omaña, conocida como Amaranta Hank, también se sumó a las críticas al considerar que el traslado de la posesión a Cali careció de interés y que el recinto del Congreso habría otorgado la solemnidad y estética que se desaprovechó. «Tendremos cuatro años de malos discursos presidenciales», sentenció. Además, Omaña cuestionó una de las promesas centrales del nuevo mandatario: la eliminación del impuesto al patrimonio. A su juicio, con esa medida los más ricos pagarían menos impuestos, pero esos no serían «milagros de la Patria», sino que el Estado dejaría de contar con esos recursos, y el más afectado sería el pueblo. La senadora consideró que el discurso estuvo saturado de menciones al expresidente Gustavo Petro y que las promesas carecen de sustento fiscal.
Una de las críticas más concretas provino de la representante a la Cámara por el Valle del Cauca, Ana Erazo, quien preguntó cuánto costó el «acto de escapismo y circense» de salir del Arena USC rumbo al Cantón Pichincha para realizar allí el discurso de posesión, poniendo en duda la justificación del gasto público en una duplicidad de escenarios. Erazo también se refirió al anuncio de De la Espriella de recurrir a la justicia de otros países para abordar casos de corrupción, señalando que ese mensaje dice en realidad que la respuesta frente a la corrupción debe buscarse por fuera de las instituciones colombianas, cuando es precisamente el Estado colombiano el llamado a investigar y sancionar esos hechos, lo que consideró una entrega de soberanía.
«Bienvenidos al pasado»
Roy Barreras, exsenador y expresidente del Senado
La exsenadora de la Alianza Verde Angélica Lozano, en cambio, mostró una posición más conciliadora al valorar positivamente una declaración del nuevo presidente: «Me gusta esto que dice el nuevo presidente: No habrá intento de constituyente. Que así sea». Sin embargo, la mayoría de las reacciones reflejan la polarización política que marca el inicio del gobierno de De la Espriella, quien asumió con un discurso en el que también mencionó al expresidente Gustavo Petro y prometió eliminar el impuesto al patrimonio, entre otras medidas.
Desde la izquierda, Mafe Carrascal llamó a la resistencia: «Hay que sentir el dolor de lo que significa esto para el pueblo, transitarlo. Hay que dejarse llevar por la nostalgia de lo que significó el primer gobierno del pueblo y para el pueblo. Hay que pasar la tusa, porque después de ella hay que pararse, levantar la cabeza con dignidad y con orgullo defender el legado, defender lo conseguido y resistir». Y añadió: «Vamos a organizarnos, juntarnos y cuidarnos entre todos y todas. Volveremos, y será hermoso». Las críticas, que provienen principalmente de figuras del Pacto Histórico y sectores afines al gobierno anterior, evidencian un inicio de mandato marcado por la controversia y el cuestionamiento al simbolismo y las primeras decisiones del nuevo presidente.










