Cuatro exdirectoras de la Biblioteca Nacional advierten sobre riesgos en políticas de lectura

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En el marco del Día Internacional de las Bibliotecas, celebrado el 24 de octubre, cuatro exdirectoras de la Biblioteca Nacional de Colombia emitieron un pronunciamiento conjunto en el que alertan sobre los riesgos que enfrentan las políticas de lectura, bibliotecas y preservación del patrimonio documental tras las decisiones adoptadas por el Gobierno de Abelardo de la Espriella, actual director de la institución. Ana Roda, quien lideró la Biblioteca entre 2008 y 2013; Consuelo Gaitán, directora de 2013 a 2019; Diana Patricia Restrepo, al frente entre 2019 y 2022; y Adriana Martínez-Villalba, quien ocupó el cargo de 2022 a 2026, firmaron un documento público en el que advierten que interrumpir procesos institucionales consolidados e imponer visiones e ideologías particulares pone en jaque la garantía de derechos culturales fundamentales para la ciudadanía colombiana.

Las exfuncionarias representan una continuidad de esfuerzos acumulados durante casi dos décadas y defienden la necesidad de mantener políticas de Estado que han sido construidas durante generaciones. En su pronunciamiento, señalan que la Biblioteca Nacional no solo es la guardiana de un acervo invaluable de más de tres millones setecientos mil ejemplares en sus colecciones bibliográficas y documentales, sino que también coordina la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, integrada por mil quinientas sesenta y nueve bibliotecas, y el programa de Bibliotecas Rurales Itinerantes, que suma seiscientas ochenta y nueve unidades distribuidas por todo el territorio nacional. Además, la institución se prepara para conmemorar sus doscientos cincuenta años en enero de 2027, un hito que las exdirectoras consideran debe celebrarse con el fortalecimiento de su misión pública.

Las tres responsabilidades clave en riesgo

El documento identifica tres responsabilidades esenciales de la Biblioteca Nacional que consideran amenazadas: la salvaguarda del patrimonio bibliográfico del país, la coordinación de la red de bibliotecas públicas y la coordinación del libro y la literatura. En este último ámbito, desde 2024 la institución ha asumido el grupo del libro y la literatura, que incluye programas como la Red Relata, dedicada a escrituras creativas y tertulias; el fortalecimiento de editoriales y librerías; la internacionalización de la literatura colombiana; y la secretaría técnica del Consejo Nacional del Libro. Las exdirectoras subrayan que frenar estos procesos o imponer visiones restrictivas no afecta un edificio o un programa específico, sino el derecho de los colombianos a la lectura, la educación, la investigación y la cultura.

«Desconocer esta continuidad de esfuerzos, frenar sus procesos o imponer visiones e ideologías, lo que pone en riesgo no es un edificio o un programa, sino la garantía del derecho de los colombianos a la lectura, la educación, la investigación y la cultura»

Ana Roda, Consuelo Gaitán, Diana Patricia Restrepo y Adriana Martínez-Villalba, exdirectoras de la Biblioteca Nacional

En su declaración, las exdirectoras también destacaron el papel de las bibliotecas como espacios abiertos a la diversidad y al pensamiento crítico. Afirmaron que “las bibliotecas jamás prohíben, por el contrario, orientan, acompañan, ofrecen conversación y posibilidades” y que “no imponen nunca una sola lectura: procuran que podamos encontrarnos en la diversidad de sus colecciones y pensar por nosotros mismos”. Asimismo, advirtieron que “una sociedad a la que se limita el acceso a la cultura y las múltiples fuentes de conocimiento e información está abocada a polarizarse y a escoger herramientas distintas a las palabras para tramitar la convivencia”.

El pronunciamiento respalda explícitamente la labor de los profesionales bibliotecarios del país y rechaza cualquier intento de limitar el acceso a la cultura. Las exdirectoras insistieron en que la Biblioteca Nacional, que reúne sus colecciones mediante la ley de depósito legal para garantizar la conservación de las publicaciones nacionales con fines de investigación y consulta pública, debe mantenerse como un espacio neutral al servicio de la ciudadanía, sin imposiciones ideológicas que comprometan su misión esencial.

El contexto de esta advertencia es el cambio de dirección en la Biblioteca Nacional, ahora encabezada por Abelardo de la Espriella, cuyo gobierno es señalado por las exdirectoras como una amenaza a la continuidad de las políticas públicas que han permitido el desarrollo del sistema bibliotecario y la promoción de la lectura en Colombia. La conmemoración del Día Internacional de las Bibliotecas sirvió como escenario para lanzar esta voz de alerta, que busca llamar la atención sobre la importancia de preservar la institucionalidad cultural del país y garantizar el derecho de la sociedad a acceder a múltiples fuentes de conocimiento e información.

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