Cuatro nuevas denuncias elevan a seis las acusaciones contra periodista Poveda

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Cuatro nuevas denuncias de acoso sexual y laboral sacuden al periodismo colombiano. En esta ocasión, el señalado es Rafael María Poveda Mendoza, conocido presentador de los programas «Más allá del silencio» y «Testigo Directo». Las víctimas, cuatro mujeres periodistas, lo acusan de conductas que ocurrieron entre 2006 y 2013, elevando a seis el total de denunciantes en su contra. Los hechos fueron revelados el miércoles 19 de agosto de 2026 por la Revista Raya, y se suman a las dos primeras denuncias publicadas el 30 de julio por las organizaciones ‘Yo Te Creo Colega’ y Brava News, en el marco del movimiento Me Too Colombia.

Las acusaciones describen un patrón de comportamiento que incluía intentos de besos sin consentimiento, tocamientos, acorralamiento en espacios cerrados e insinuaciones sexuales acompañadas de promesas de oportunidades laborales. Los episodios ocurrieron en oficinas, redacciones, hoteles y sedes de la productora de Poveda, siempre en entornos profesionales. Entre las víctimas identificadas se encuentran Paola Beltrán (nombre ficticio), Natalia Borrego, Katherine (nombre ficticio) y una cuarta mujer que no ha sido identificada. Una de las denunciantes iniciales, Sofía Vela Mejía, ya había presentado una denuncia formal ante la Fiscalía por presunto abuso sexual en 2019, mucho antes de que estas nuevas acusaciones salieran a la luz.

Testimonios que estremecen

Los relatos de las víctimas revelan la crudeza de los hechos. Una periodista no identificada contó que Poveda «se me lanzó a darme un beso, fue muy rudo porque él es un hombre alto, grueso, fuerte. Yo empecé a patalear, a mover la cara, a no dejarme besar y a quererlo empujar. No sé en qué momento reaccionó y se levantó, seguramente en medio de mis gritos y de mi rechazo. Me paré y me fui». Paola Beltrán, quien era practicante en 2009, aseguró que el presentador le decía en repetidas ocasiones: «Déjese si quiere llegar lejos». Ese episodio, según ella, la llevó a abandonar su carrera profesional. Natalia Borrego describió cómo Poveda la llamaba a su oficina, un altillo, y le decía frases como «Nenita, ¿cómo vas?, ¿todavía tienes novio?» para luego pedirle «un piquito, aunque sea esquinero» o «un piquito en la puntica de la nariz, confía en mí», dándoselo sin su consentimiento. «Me daba miedo tener que verlo más seguido, que mi trabajo dependiera directamente de su aprobación y que usara ese poder como chantaje», confesó Borrego. Katherine, por su parte, relató que cuando se puso de pie, Poveda la acorraló contra la pared y se lanzó a darle un beso. «Lo esquivé, me salí por debajo de su brazo, le dije gracias y salí de ahí llorando». Al ver el video en el que el periodista se muestra como víctima, Katherine declaró: «Es un descaro absoluto. Es hora de que todos y todas conozcan su verdadero rostro».

«Se me lanzó a darme un beso, fue muy rudo porque él es un hombre alto, grueso, fuerte. Yo empecé a patalear, a mover la cara, a no dejarme besar y a quererlo empujar.»

Víctima 1 (periodista no identificada)

El caso ha generado una ola de reacciones. Tras las primeras denuncias, varias periodistas como Juanita Gómez, Laura Palomino y Mónica Rodríguez han recibido amenazas de muerte y mensajes misóginos, según la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip). Poveda, por su parte, inició una campaña de defensa en redes sociales y contrató al abogado penalista Jaime Lombana. Incluso publicó el audio de una llamada con denunciantes alegando falta de defensa. La periodista Graciela Torres, conocida como «La Negra Candela», difundió mensajes de apoyo a Poveda y expuso a cuatro de las mujeres investigadoras. Al cierre de esta investigación, Poveda no se había pronunciado ante las nuevas acusaciones, a pesar de que la Revista Raya lo contactó telefónicamente y le envió preguntas por escrito. El movimiento Me Too Colombia, que ha recopilado más de 260 testimonios de trabajadoras de medios desde marzo, sigue dando voz a quienes han callado durante años. Un dato revelador: una de las víctimas, tras el acoso, acudió a la oficina de recursos humanos, entonces a cargo de la esposa de Poveda, para presentar la denuncia. El detonante para que Natalia Borrego hiciera pública su historia fue que una persona cercana al periodista le pidió mensajes de apoyo en redes sociales, lo que la llevó a romper el silencio.

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