Defensoría del Pueblo habría avalado mural del ELN en Medellín

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Un mural con el mensaje “Ofensiva Antifa”, pintado en un puente vehicular de Medellín el pasado 4 de julio y acompañado de panfletos atribuidos al Ejército de Liberación Nacional (ELN), desató una fuerte controversia política que involucra directamente a un funcionario de la Defensoría del Pueblo y que culminó con la cobertura inmediata de la pintura por orden del alcalde de la ciudad, Federico Gutiérrez. El concejal de Medellín, Andrés ‘Gury’ Rodríguez, denunció el hecho y señaló al auxiliar administrativo de la Defensoría, Lucas Ochoa Trujillo, como la persona que supervisaba la pintada, lo que a su juicio evidencia a la institución “al servicio de los vándalos”.

Según la denuncia del concejal Rodríguez, los sujetos identificados realizaron la intervención en el espacio público sin permiso, mientras el funcionario de la Defensoría observaba el acto. “Hoy 4 de julio, el ELN pinta un muro en Medellín en contra de la institucionalidad. Lo triste es ver a la @DefensoriaCol al servicio de los vándalos”, escribió Rodríguez en su cuenta de X, exigiendo la acción inmediata de las autoridades. En un segundo mensaje, el concejal arremetió contra los responsables: “Se desgastan toda una mañana pintando amenazas del ELN acompañados de la @DefensoriaCol. ¿Y para qué? para que les pintemos posteriormente sus pendejadas. Esta alcahuetería se acaba el 7 de agosto. Tienen un mes para entregarse”.

La rápida respuesta de la administración municipal no se hizo esperar. El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa Mejía, confirmó que el mural fue retirado de inmediato. “Medellín se respeta. Mientras unos pintan el espacio público sin permiso y con mensajes de apología criminal, nosotros actuamos de inmediato para recuperarlo”, afirmó Villa, quien añadió un mensaje contundente: “Aquí no hay lugar para quienes pretendan exaltar a los grupos criminales. Autoridad y orden”. Por su parte, el alcalde Federico Gutiérrez se limitó a una frase: “Medellín se respeta”.

Los panfletos que acompañaban el mural hacían una explícita referencia al quincuagésimo aniversario de la Carta de Argel, un documento que amplía el concepto de derechos humanos hacia derechos colectivos de los “pueblos oprimidos”, citando el artículo 6 sobre el derecho a liberarse de toda dominación colonial o extranjera. El mensaje del texto, abiertamente contrario a la institucionalidad, decía: “El fascismo avanza al igual que la lucha de los pueblos por su libertad y autonomía. Construimos ciudades en llamas de dignidad”.

“Ya fue retirado. Actuamos de manera inmediata. En Medellín no permitimos que el espacio público sea utilizado para exaltar grupos ilegales”

Manuel Villa Mejía, secretario de Seguridad de Medellín

La controversia no se limitó al ámbito político, sino que también generó un debate público sobre la memoria y la libertad de expresión. La periodista Ana Cristina Restrepo respondió al tuit del alcalde Gutiérrez con un escueto: “La memoria también”, en lo que interpretó como una defensa de la pintada como un acto de memoria histórica. Sin embargo, el abogado Daniel Sanín salió al paso para cuestionar esa postura. “¿Qué tiene que ver un grafiti que dice ‘Ofensiva Antifa’ con la ‘Memoria’? ¿O también va a dar la explicación de que es una metáfora o que como es una opinión no se puede borrar?”, replicó Sanín, evidenciando la ruptura entre quienes ven en el movimiento “antifa” una expresión de resistencia y quienes lo consideran una apología criminal. La Casa Blanca de Estados Unidos define a Antifa como “una organización militarista y anarquista que aboga explícitamente por el derrocamiento del Gobierno de los Estados Unidos, las autoridades policiales y nuestro sistema jurídico”, un contexto que agrega seriedad a la disputa local.

El incidente ha reavivado el debate sobre la presencia de la Defensoría del Pueblo en hechos que la administración municipal califica de ilegales y sobre los límites del espacio público en una ciudad que, según sus gobernantes, no puede ser utilizado para exaltar a grupos ilegales. Mientras tanto, el mensaje del mural ya no se ve sobre el puente, pero la discusión sobre su significado y la participación institucional en su creación sigue siendo el centro de la polémica en Medellín.

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