Naín Andrés Pérez Toncel, señalado cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, convirtió las redes sociales en su principal vitrina para exhibir armas, caravanas y acciones de su organización.
Desafió al entonces presidente Gustavo Petro y posteriormente al mandatario Abelardo De La Espriella. Este viernes habría caído en una operación de la Fuerza Pública.
Durante meses se convirtió en uno de los rostros más visibles del crimen organizado en el Caribe colombiano. Alias ‘Bendito Menor’, ‘Naín’ o ‘Comando Menor’ no solamente era buscado por las autoridades: también parecía empeñado en demostrar, a través de las redes sociales, que podía moverse por La Guajira y desafiar públicamente al Estado.
Ese personaje terminó, según los primeros reportes conocidos este viernes, cercado en Riohacha.
Naín Andrés Pérez Tonce fue abatido durante un operativo conjunto de la Policía y el Ejército desarrollado en la capital de La Guajira, según reportes de los organismos de seguridad del Estado En la acción también murió su pareja, Rosa Angélica Tarazona, alias ‘La Bebecita’, y dos hombres que serían sus escoltas, según las mismas fuentes.
La operación representa el desenlace de una persecución que se había intensificado durante los últimos meses y que adquirió una dimensión particular por la exposición pública del señalado cabecilla.
Un delincuente que convirtió las redes en escenario de desafío
A diferencia de otros jefes de estructuras criminales que procuran mantenerse en el anonimato, ‘Bendito Menor’ hizo de las redes sociales una especie de vitrina de poder.
En videos y fotografías aparecía acompañado de hombres armados, motocicletas y miembros de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). También difundía imágenes en las que mostraba su movilidad por diferentes sectores de La Guajira.
En julio pasado, por ejemplo, reapareció en una caravana por carreteras del departamento e incluso fue registrado pasando por un retén militar, una escena que generó fuertes cuestionamientos sobre la capacidad de las autoridades para localizarlo.
Junto con ‘La Bebecita’, además, convirtió las publicaciones digitales en una herramienta para lanzar mensajes desafiantes contra la Fuerza Pública.
El pulso con Gustavo Petro
El nombre de ‘Bendito Menor’ alcanzó una dimensión nacional a comienzos de 2026, cuando fue señalado por las autoridades como uno de los responsables de la violencia en La Guajira.
Después de una masacre ocurrida en Maicao, en la que murieron cinco personas, Pérez Toncel apareció en un video hablando de la seguridad de los comerciantes y de la presencia de su organización en el municipio.
Posteriormente apareció otro material audiovisual que fue interpretado como una amenaza contra el entonces presidente Gustavo Petro, después de que el Gobierno ofreciera una recompensa de hasta $500 millones por información que condujera a su captura.
Las ACSN negaron que se tratara de una amenaza auténtica y sostuvieron que el material había sido manipulado.
Paradójicamente, meses después el propio Petro había abierto la puerta a un eventual diálogo con ‘Naín’, luego de que el cabecilla anunciara un cese al fuego de su organización.
Y llegó el turno de De La Espriella
El cambio de Gobierno modificó radicalmente el escenario.
Abelardo De La Espriella convirtió a ‘Bendito Menor’ en uno de los objetivos prioritarios de su política de seguridad incluso antes de asumir la Presidencia. En julio ordenó preparar todo lo necesario para capturarlo o darlo de baja y lo calificó como un objetivo de alto valor.
La respuesta del señalado cabecilla volvió a llegar desde las redes.
Mientras las autoridades estrechaban el cerco, ‘Bendito Menor’ continuaba apareciendo públicamente, exhibiendo su capacidad de movilización y enviando mensajes que buscaban proyectar una imagen de control territorial.
La paradoja terminó siendo evidente: el hombre que utilizaba las redes para mostrar que nadie podía encontrarlo terminó convirtiéndose, precisamente por esa exposición, en uno de los objetivos más visibles de la Fuerza Pública.
El último capítulo
La madrugada de este viernes 4 de septiembre marcó el final de esa historia.
El operativo en Riohacha puso nuevamente en escena a la Policía y al Ejército, mientras el presidente Abelardo De La Espriella se trasladó a La Guajira acompañado por la cúpula militar para conocer los detalles de la operación.
Horas antes, el mandatario había anticipado en sus redes que el país conocería “grandes noticias” relacionadas con un golpe contra estructuras criminales.
Ahora las autoridades deberán confirmar plenamente la identidad de los cuerpos y entregar el balance oficial de la operación.
Con la muerte de Pérez Toncel, habrá terminado la carrera de uno de los jefes criminales que más desafió públicamente al Estado colombiano en los últimos meses.
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