La Sala de Crisis de la UNGRD entregó el primer balance nacional de incendios forestales de la nueva administración: hay 12 conflagraciones activas, 11 de ellas en el Tolima
El país todavía intenta responder a la tragedia del terremoto del 10 de agosto, que deja 321 muertos, 4.595 heridos y 257 desaparecidos.
Colombia todavía no termina de levantarse del terremoto que sacudió al país el pasado 10 de agosto y una nueva amenaza comienza a ganar terreno: el fuego.

La Sala de Crisis de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres —UNGRD— entregó este viernes el primer balance nacional sobre la situación de los incendios forestales bajo la nueva administración, y el reporte confirma que el país enfrenta simultáneamente dos grandes emergencias.
Con corte a las 10:30 de la mañana, la entidad reportó 21 eventos en seguimiento en cinco departamentos, 12 incendios activos y otros 10 controlados.
La situación más crítica se concentra en el Tolima, donde permanecen activos 11 incendios. El único incendio activo reportado fuera de ese departamento se encuentra en Lenguazaque, Cundinamarca.
En Tolima, los focos se localizan en Suárez, Carmen de Apicalá, San Luis, Alvarado, Armero, Villahermosa, Rovira, San Sebastián de Mariquita, Chaparral y Coyaima.
El mapa muestra una emergencia dispersa, pero con un claro epicentro: el departamento del Tolima, donde las llamas se extienden por diferentes municipios y obligan a mantener desplegados a los organismos de socorro.
En Cundinamarca, entretanto, permanece activo el incendio de la vereda Chirvaneque, en Lenguazaque.
Dos emergencias, un mismo país
El nuevo escenario se produce cuando Colombia todavía se encuentra en la fase de respuesta a la tragedia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 del pasado 10 de agosto.
El más reciente balance de la UNGRD elevó a 321 la cifra de personas fallecidas, mientras que 257 continúan desaparecidas y 4.595 resultaron heridas. La emergencia también ha dejado una enorme afectación sobre viviendas, infraestructura y comunidades enteras.
Es decir, mientras equipos de rescate, autoridades territoriales, Fuerza Pública, organismos de socorro y entidades del Gobierno continúan atendiendo las consecuencias del terremoto, el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo debe abrir un nuevo frente de atención: los incendios forestales.
Y no se trata de una situación completamente inesperada.
La temporada de menos lluvias ya había comenzado a incrementar el riesgo de incendios en diferentes regiones del país. En los últimos días, el Tolima se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación nacional por la magnitud y persistencia de las conflagraciones.
El balance del nuevo gobierno
El reporte de este viernes tiene además un significado institucional: es el primer balance nacional de la Sala de Crisis de la UNGRD sobre la temporada de incendios entregado por el nuevo Gobierno.
Por ahora, el informe es presentado como preliminar y sujeto a seguimiento, por lo que las cifras y la localización de los incendios pueden cambiar durante las próximas horas.
Pero el dato central ya está sobre la mesa: 12 incendios permanecen activos en Colombia y 11 están concentrados en el Tolima.
La fotografía de este viernes es, por tanto, la de un país que enfrenta una doble presión sobre su sistema de respuesta a emergencias.
Diez incendios ya fueron contrallados
La situación no es únicamente negativa. La Sala de Crisis también informó que diez incendios fueron controlados.
Estos se encuentran en Policarpa, Nariño; Sitionuevo, Magdalena; Girardot, Jerusalén y Tocaima, en Cundinamarca; y Tuluá, en el Valle del Cauca.
En Cundinamarca se concentra el mayor número de incendios controlados, con siete eventos reportados en Girardot, Jerusalén y Tocaima.
El dato evidencia que, mientras algunos focos continúan activos y requieren intervención, otros han podido ser contenidos por los organismos encargados de la respuesta.
El país no termina una emergencia cuando ya comienza otra
El terremoto y los incendios no tienen una relación causal. Son fenómenos distintos y obedecen a dinámicas naturales diferentes.
Pero coinciden en un momento particularmente complejo para Colombia.
El país todavía busca desaparecidos, atiende a miles de heridos, reconstruye viviendas destruidas y recupera infraestructura afectada por el terremoto. Al mismo tiempo, en otras regiones los organismos de emergencia combaten incendios forestales y se preparan para una temporada en la que las condiciones de sequedad pueden favorecer nuevas conflagraciones.
La pregunta deja de ser entonces solamente cuántos incendios hay.
La pregunta es cuánta capacidad tiene el país para responder simultáneamente a varias emergencias de gran magnitud.
El fuego acaba de convertirse en el segundo gran desafío para un Gobierno que todavía tiene abiertas las heridas de la tragedia del 10 de agosto.
Y el primer balance nacional de la nueva administración acaba de ponerle cifras a esa nueva amenaza.
Fuente: UNGRD










