Un grave incidente ocurrido el viernes 10 de julio de 2026 en el sector de Patio Bonito, localidad de Kennedy, al suroccidente de Bogotá, mantiene en alerta a la comunidad educativa del Instituto Técnico Rodrigo de Triana. Un grupo de personas, al parecer perteneciente a una organización religiosa, fue denunciado por docentes del plantel por abordar a estudiantes menores de edad a través de las rejas del colegio, entregarles folletos y bloquear el paso en la entrada principal de la institución. La Secretaría de Educación de Bogotá confirmó que ya abrió una investigación y programó una visita al colegio para revisar lo ocurrido.
Según el relato de uno de los docentes que intervino, difundido en el perfil de Instagram de La Juntanza: Realidades Rebeldes, las personas vestían prendas de apariencia militar con la inscripción “Cristo vive” y hablaban de reclutar “soldados de Dios”. El docente, quien grabó la escena con su celular y confrontó verbalmente a la mujer que lideraba el grupo, señaló que los adultos actuaban con una actitud altiva y retadora. En el video, que fue republicado por el portal Colombia Oscura, se escucha a la mujer decirle al profesor: “¡Grabe, grabe, grabe… Para que entienda lo que es el poder de Dios. A ver cuánto le va a quedar”.
Docentes actuaron de inmediato para proteger a los menores
Ante la situación, los docentes se percataron de que los desconocidos estaban estableciendo contacto con los estudiantes que se encontraban al interior del plantel. Siguiendo los protocolos de protección escolar, que prohíben terminantemente que cualquier adulto ajeno a la comunidad educativa (que no sean los acudientes) mantenga contacto con menores dentro del colegio, los maestros intervinieron de manera inmediata para impedirlo. Al recordarle al grupo que está prohibido hacer proselitismo con menores en el entorno escolar, la respuesta, según el docente, no fue el diálogo sino insultos, gritos y descalificaciones contra los educadores y la educación pública. En el intercambio, la mujer replicó: “Ustedes vivieron en el pecado. Entonces no les importa la nueva generación que se está perdiendo. Ustedes no obedecen a Dios. ¡Rebeldes!”.
“Hoy comprobé que el odio rara vez llega gritando. Primero se disfraza de verdad absoluta, de misión divina o de deber moral. Después busca a quién señalar”.
Docente del colegio Rodrigo de Triana, en su relato en Instagram
El profesor, en su escrito, reflexionó sobre el significado de estos hechos. Afirmó que no cuestiona la fe de nadie y que la fe, cuando nace del amor, dignifica, pero advirtió que lo preocupante es cuando se convierte en un argumento para desconocer las normas, negar la dignidad del otro o justificar la intolerancia. El docente también hizo un llamado a defender la escuela pública como un espacio de pensamiento crítico y no de adoctrinamiento. “Ayer fueron las brujas, los herejes o quienes pensaban distinto. Hoy, con demasiada frecuencia, ese lugar lo ocupan las personas LGBTIQ+, las mujeres que reclaman igualdad, quienes defienden la educación pública o los docentes acusados de difundir fantasmas como la inexistente ‘ideología de género’”, advirtió.
La Secretaría de Educación de Bogotá emitió un comunicado oficial en el que confirmó que “un grupo de personas intentó establecer contacto, a través de las rejas del colegio, con estudiantes que se encontraban al interior de la institución educativa” y que los docentes cumplieron con los protocolos. La entidad anunció que ya se programó una visita a la institución y a su entorno escolar para hacer acompañamiento y revisar la situación, reiterando que “los colegios y sus entornos escolares deben ser espacios seguros para las niñas, niños y jóvenes, donde toda la comunidad promueva su cuidado y protección”. La investigación busca esclarecer los hechos para prevenir que situaciones como esta, que el docente definió como una muestra de “fanatismo” que pretende reemplazar al pensamiento crítico, vuelvan a ocurrir en el entorno escolar. “Cuando el fanatismo pretende reemplazar al pensamiento crítico, el silencio deja de ser neutral y se convierte en una forma de renuncia”, concluyó el maestro.












