Denuncias por amenazas sacuden a la Universidad Nacional en Bogotá

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La Universidad Nacional de Colombia activó sus protocolos de atención y puso en conocimiento de las autoridades competentes las denuncias por amenazas que un estudiante recibió de parte de personas que se identificaron como integrantes del grupo autodenominado Águilas Negras en inmediaciones del campus de la Sede Bogotá. Así lo comunicó oficialmente la institución el pasado 30 de junio de 2026, a través de un comunicado firmado por la rectora Lorena Chaparro Díaz, en el que se informó que se brindará acompañamiento al alumno afectado –cuya identidad no fue revelada– y se solicitó a las autoridades adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de toda la comunidad universitaria.

En el mismo documento, la Universidad expresó su rechazo categórico a cualquier acto de intimidación y reafirmó su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la convivencia pacífica dentro del campus. Aunque no se detalló el contenido de las amenazas ni las circunstancias exactas en que ocurrieron, la institución afirmó que trasladó el caso a los organismos competentes para que adelanten las investigaciones correspondientes. Paralelamente, la profesora Catalina Toro, del Departamento de Ciencia Política, denunció que también ha sido víctima de amenazas que le impiden dictar clases de manera presencial, situación que vincula con presuntas represalias por su oposición al proceso constituyente interno y por sus críticas a la dirección institucional.

Una voz crítica que denuncia persecución

Catalina Toro, quien lleva 21 años vinculada a la Universidad Nacional, aseguró que en la institución se vive un clima de persecución contra las voces disidentes. “No puedo dictar clases de manera presencial porque estoy amenazada”, declaró la docente, quien también afirmó que el proceso constituyente interno que se impulsa desde la rectoría carece de inclusión y representatividad, y que apenas un 2,4% del estudiantado y docentes participó en su aprobación. Toro denunció además que se filtró información sobre su caso en redes sociales, lo que a su juicio buscó estigmatizarla y enviar un mensaje disuasorio a otros profesores.

“En la universidad, a nadie se le niega un disciplinario. Estos procesos funcionan como un ajuste de cuentas, sin argumentos ni pruebas”.

Catalina Toro, profesora del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional

La académica también señaló que el sistema de elección de rectoría depende del gobierno de turno y que, como consecuencia, la universidad termina subordinada a intereses externos. “En la elección a la rectoría se mostró que hay un problema con el sistema de elección, siempre depende del gobierno de turno y la universidad termina subordinada a esos intereses”, afirmó. Mientras tanto, la Universidad Nacional reiteró su compromiso con la defensa de los derechos humanos y pidió a las autoridades actuar con celeridad para esclarecer los hechos y proteger a la comunidad académica.

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