El dólar estadounidense cerró la jornada del 1 de julio en 3.365,47 pesos colombianos, registrando una caída del 2,26% frente al cierre anterior de 3.443,25 pesos, según datos reportados por Dow Jones. Este comportamiento se enmarca en una tendencia de debilidad global de la moneda estadounidense, que ha visto descender su índice DXY en un 9% durante 2025, mientras que el peso colombiano se ha apreciado un 14% en lo corrido del año.
La cotización del dólar mostró una variación semanal negativa del 2,33% y una caída interanual del 12,7%, impulsada por el flujo sostenido de remesas y la volatilidad en la política comercial de Estados Unidos. El mercado cambiario colombiano opera actualmente con una volatilidad del 14%, superando ligeramente la referencia del 13,29%, lo que refleja la incertidumbre que enfrentan los inversionistas.
Factores que explican la caída del dólar
El descenso de la divisa estadounidense responde a un contexto global adverso para el dólar, combinado con factores locales que han fortalecido al peso colombiano. La Reserva Federal mantiene su tasa de interés en el rango de 3,50% a 3,75%, mientras que el Banco de la República ha fijado su tasa de referencia en 9,25%, generando un diferencial que favorece las estrategias de carry trade y atrae flujos de capital hacia Colombia. A esto se suma la debilidad del índice DXY, que ha caído un 9% en 2025, presionando a la baja la cotización del dólar frente a monedas emergentes como el peso colombiano.
El Grupo Cibest de Bancolombia ha proyectado un dólar promedio de 3.878 pesos para 2026, respaldado por expectativas de ajustes al alza en las tasas locales y la continuidad de los flujos de inversión. Sin embargo, los analistas advierten que la incertidumbre fiscal tras el recorte en la calificación soberana de Colombia, sumada al proceso electoral que se avecina, podrían generar presiones alcistas sobre el tipo de cambio y revertir parte de la apreciación observada.
Riesgos en el horizonte cambiario
A pesar de la tendencia bajista del dólar, el mercado identifica riesgos significativos que podrían modificar el panorama. El deterioro fiscal y la rebaja en la calificación crediticia del país generan dudas sobre la capacidad del gobierno para mantener la confianza de los inversionistas. Adicionalmente, el proceso electoral en Colombia introduce un elemento de volatilidad política que históricamente ha afectado la cotización de la moneda local. Estos factores, combinados con la posibilidad de cambios en la política comercial de Estados Unidos, mantienen en alerta a los participantes del mercado cambiario.
La moneda colombiana circula en denominaciones de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos, siendo las piezas de 500 y 1.000 pesos de tipo bimetálico. Los diseños de estas monedas rinden homenaje a la biodiversidad del país, incluyendo especies como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama. El Banco de la República es la entidad encargada de regular la emisión y control de la moneda, manteniendo la estabilidad del sistema financiero colombiano.












