El activista colombiano Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como “Beto” Coral y señalado como aliado político del presidente Gustavo Petro, regresó deportado a Colombia el pasado 16 de julio de 2026, tras renunciar a su solicitud de asilo político en Estados Unidos. La decisión se produjo después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, firmara un memorando en el que solicitaba facilitar su salida del país, invocando razones de política exterior. Coral llegó a la base militar de Catam, en Bogotá, en un vuelo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana junto a 76 connacionales deportados, entre ellos 11 niños. Al aterrizar, declaró: “Primero que todo, la dignidad. He renunciado a cualquier posibilidad de un asilo político en los Estados Unidos”.
El memorando, fechado el 16 de junio de 2026 y clasificado como “Sensitive But Unclassified”, fue revelado a través de Caracol Radio y estaba incorporado en el expediente judicial de un recurso de habeas corpus presentado por la defensa de Coral ante un tribunal federal del distrito oeste de Louisiana. En el documento, de dos páginas, Rubio determinó que la presencia de Coral en territorio estadounidense “tendría consecuencias potencialmente graves y adversas para la política exterior de los Estados Unidos” y ordenó al Departamento de Seguridad Nacional “las medidas apropiadas para facilitar la salida de Coral Garrido de los Estados Unidos, incluida su deportación, según sea necesario”. La decisión se sustentó en las secciones 237(a)(4)(C) y 212(a)(3)(C) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad.
Un largo proceso de detención y asilo frustrado
Coral ingresó a Estados Unidos el 26 de diciembre de 2015 con una visa de turismo B1/B2, que le permitía una permanencia legal de seis meses, pero permaneció sin autorización durante cerca de diez años. Durante ese tiempo, solicitó asilo político, trámite que aún estaba en curso cuando fue detenido en junio de 2026. Tras su arresto, fue trasladado por varios centros de detención en distintos estados, incluido Louisiana, lo que dificultó el acceso a representación jurídica. La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, recibió a Coral a su llegada a Bogotá, y el activista le agradeció las gestiones para su retorno. En sus primeras declaraciones, también afirmó: “Las ideas nunca se encarcelan”, y advirtió que no revelará todos los detalles de su detención hasta que su hijo y su exesposa puedan salir de Estados Unidos de forma segura.
“Le escribo para informarle que he determinado que la presencia y entrada de Franklin Humberto Coral Garrido tendrían consecuencias potencialmente graves y adversas para la política exterior de los Estados Unidos y comprometerían un interés imperioso de política exterior de los Estados Unidos”.
Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, en memorando del 16 de junio de 2026
Rubio sustentó su decisión en que Coral “socava los intereses de política exterior de los Estados Unidos en los procesos democráticos de Colombia” y “envía la señal de que ciudadanos extranjeros pueden utilizar plataformas estadounidenses para llevar a cabo campañas de desinformación con motivación política y litigios dirigidos contra actores democráticos extranjeros sin consecuencias”. El secretario de Estado también señaló que el activista promovió litigios contra un candidato presidencial colombiano y mintió sobre el expresidente Álvaro Uribe, retractándose en 2023. El costo para obtener una copia del memorando fue de 300 dólares, a través de un tramitador legal, y el documento no podía descargarse por el sistema Pacer, sino que solo estaba disponible para consulta presencial. El regreso de Coral se produce en un contexto de tensión diplomática, mientras el activista reafirma su postura: “He renunciado a cualquier posibilidad de un asilo político en los Estados Unidos”.












