Un estudio académico internacional ha confirmado que las derrotas de las selecciones nacionales de fútbol en torneos relevantes provocan caídas significativas en las bolsas de valores de sus países al día siguiente. La investigación, realizada por Alex Edmans del MIT, Diego García de Dartmouth College y Øyvind Norli de la Norwegian School of Management, analizó el impacto de los resultados futbolísticos en los mercados bursátiles nacionales, examinando más de 1.160 partidos internacionales disputados entre 1973 y 2004, con controles para factores externos como la estacionalidad o la volatilidad global.
El estudio encontró que las derrotas deportivas generan cambios de humor simultáneos en amplias proporciones de la población, que se trasladan directamente a los mercados financieros. Este fenómeno se explica según la teoría de las perspectivas de Kahneman y Tversky, que sostiene que «las pérdidas pesan más que las ganancias equivalentes». De las más de 1.160 contiendas analizadas, 524 fueron derrotas, y los investigadores observaron que la caída bursátil promedio tras una derrota en eliminatoria directa del Mundial alcanza hasta 49,4 puntos básicos, mientras que tras una derrota en fase de grupos o eliminatorias la caída se sitúa entre 18,4 y 38,4 puntos básicos. En total, el descenso anormal promedio asociado a todas las derrotas fue de 21,2 puntos básicos.
El fútbol como motor de cambios de ánimo colectivos
Los autores del estudio destacaron que «es difícil imaginar otros eventos regulares que produzcan cambios de humor tan sustanciales y correlacionados en una gran proporción de la población de un país». El fútbol se consolida así como uno de los pocos eventos capaces de provocar alteraciones anímicas simultáneas en una amplia franja de la ciudadanía, y el impacto bursátil tras las derrotas supera ampliamente las posibles pérdidas económicas directas derivadas del evento deportivo. En contraste, la subida bursátil promedio asociada a las victorias fue de apenas 5 puntos básicos, sin evidencia de una magnitud comparable a la de las pérdidas.
«Es difícil imaginar otros eventos regulares que produzcan cambios de humor tan sustanciales y correlacionados en una gran proporción de la población de un país»
Alex Edmans, Diego García y Øyvind Norli, autores del estudio
El impacto es mayor en países donde el fútbol ocupa un lugar central en la cultura nacional, como Colombia, y se amplifica en empresas de menor capitalización bursátil, cuyos accionistas son mayoritariamente locales. La sobrerreacción bursátil se intensifica en partidos decisivos, como las eliminaciones directas, debido al «fin de la ilusión» que representan. Los investigadores confirmaron que la caída de precios no se debe a una menor actividad bursátil, sino a un ajuste genuino en las valuaciones de las empresas. Esta noticia cobra especial relevancia en el contexto del Mundial 2026, donde la selección Colombia empató sin goles frente a Portugal en la fase de grupos del Grupo K, el pasado 27 de junio en el estadio de Miami, en un partido en el que a Dávinson Sánchez le anularon un gol por fuera de juego, dejando a la afición colombiana con la incertidumbre de saber cómo ese resultado pudo haber afectado, aunque sea de forma imperceptible, el pulso de la economía nacional.












