Derrumbe en Cajamarca, Tolima, provoca retrasos de hasta 12 horas en vía La Línea

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Un nuevo deslizamiento de tierra en el kilómetro 47 de la vía La Línea, en el sector Calle Larga del municipio de Cajamarca (Tolima), mantiene en vilo a los transportadores del país, quienes reportan retrasos de hasta 12 horas para cruzar este estratégico corredor vial. La emergencia, detectada durante el fin de semana y que se agravó con filtraciones de agua que afectan una vivienda cercana, obligó a las autoridades de tránsito a implementar un sistema de paso controlado por un solo carril, lo que ha disparado los tiempos de espera y los costos operativos para los conductores de carga pesada.

La situación en el paso entre el Tolima y el Quindío, por donde transita el 70% de la carga que se moviliza en Colombia, es crítica. La mayor Sara Novoa, comandante de la Policía de Tránsito y Transporte del Quindío, informó que el movimiento de tierra ha generado un riesgo de estabilidad en la zona y que, como medida preventiva, se habilitó un carril con sistema de pare y siga. “Atravesar este tramo puede tardar hasta una hora”, advirtió la oficial, mientras los conductores se resignan a largas jornadas de incertidumbre. Samael Salazar, quien cubre la ruta entre Buenaventura y Bucaramanga, narró su calvario: “Algunos vehículos han tenido que esperar entre 10 y 12 horas para poder avanzar por el corredor”.

Impacto económico y nuevos accidentes

El colapso parcial de la movilidad se suma a dos accidentes de carga registrados en menos de 12 horas en el puente helicoidal de Calarcá. El primero ocurrió la noche del lunes 27, cuando un tractocamión volcó lateralmente, dejando al conductor ileso. A la mañana siguiente, otro vehículo pesado impactó contra una barrera de seguridad, y su conductor tuvo que ser trasladado al hospital La Misericordia de Calarcá. Estos siniestros, aunque sin víctimas fatales, han incrementado la congestión en un corredor ya de por sí colapsado por el derrumbe. Carlos Morales, conductor de una carga de papel desde Cartago, explicó que “los tiempos de desplazamiento aumentaron debido al derrumbe y a trabajos adicionales en la zona del túnel”, sumando horas de demora a las ya largas jornadas.

El impacto económico es otro frente de preocupación. Los transportadores reportan un aumento significativo en el consumo de combustible y los gastos de alimentación, sin que los fletes se hayan ajustado para compensar las demoras. El alcalde de Cajamarca, Camilo Valencia, advirtió que, «si la afectación es mayor, las consecuencias para el abastecimiento del país serían graves», subrayando la dependencia de esta vía para el flujo de mercancías hacia el centro del país y el puerto de Buenaventura. Mientras tanto, en el peaje Quindío, antes del túnel principal de La Línea, los cierres temporales generan filas interminables, y las autoridades evalúan el terreno sin ofrecer una fecha concreta para el restablecimiento total de la movilidad. El paso controlado sigue siendo la única opción para quienes deben cruzar, en medio de la tensión entre la necesidad de avanzar y la urgencia de garantizar la seguridad vial.

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