La Comisión Arbitral Nacional (CAN) suspendió a 25 árbitros de la Liga BetPlay 2026/II por presentar exámenes médicos falsificados antes de la pretemporada que se realizó en Bucaramanga, pero luego los reincorporó tras una validación exprés. La situación provocó la renuncia del director técnico del Departamento de Arbitraje, Sebastián Restrepo Lemus, quien denunció interferencias en su labor. Los árbitros implicados provenían de al menos cinco departamentos: Valle, Huila, Risaralda, Atlántico y Santander.
El escándalo salió a la luz cuando el Departamento Técnico de la CAN identificó coincidencias sistemáticas en los resultados y en las firmas de los exámenes físicos y visuales que el reglamento exige presentar con 20 días de anticipación a cada pretemporada. Pese a que los documentos pertenecían a profesionales distintos, compartían resultados y firma idénticos, lo que evidenciaba una adulteración. La práctica, según fuentes consultadas, se habría repetido sin control durante años, y algunos árbitros justificaron la falsificación argumentando que los exámenes eran “muy caros” o que “como nadie los verificaba, pues lo hacían cada semestre”.
La CAN es un órgano asesor de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) con potestad privativa para designar árbitros, y cuenta con el apoyo del Departamento de Arbitraje, donde Restrepo dirigía la rama profesional junto al secretario Sergio Ostos, mientras Fernando Avendaño se encargaba del aficionado. El reglamento de la CAN, aprobado en 2014, establece en su artículo 16 que cada árbitro debe aprobar un examen médico anual obligatorio. A pesar de que la suspensión inicial excluyó a los 25 árbitros de la pretemporada, la CAN decidió realizar una validación exprés que permitió su reincorporación, sin que se conocieran consecuencias disciplinarias claras. Restrepo, sin embargo, no les asignó partidos en las fechas siguientes, lo que generó malestar y nuevas tensiones internas.
La renuncia de Restrepo y el cuestionado regreso
Restrepo presentó su renuncia el 29 de septiembre de 2026, en una carta en la que describió una “situación insostenible” que le impidió ejercer sus funciones “con la independencia, la objetividad y el rigor profesional que exige el cargo”. Su salida se produjo un día después de que se señalara al presidente de la FCF, Ramón Jesurún, de haber modificado sin autorización la designación de los árbitros Javier Villa y Wílmar Roldán en la jornada 10 de la Liga BetPlay 2026-I, y de haber bloqueado la salida de Nicolás Gallo a la Liga de Arabia Saudita pese al aval de la CAN. La FCF negó cualquier injerencia y justificó el bloqueo por el calendario de competiciones.
“Lo que sé es que el señor Restrepo aplicó siempre los métodos técnicos para hacer los nombramientos y por eso aún no les asignó partidos”.
Árbitro antioqueño anónimo
Tras la renuncia, las designaciones arbitrales volvieron a generar dudas sobre el rigor técnico. Wílmar Roldán dirigió dos partidos consecutivos de Junior como visitante, y el asistente Wílmar Montaño fue asignado a un partido de Copa en el que uno de los equipos pertenecía a su mismo departamento, Cundinamarca. La falta de explicaciones oficiales y el silencio de la FCF han alimentado la percepción de que la verificación documental sigue siendo un eslabón débil del sistema, y de que las decisiones sobre los árbitros no siempre se fundamentan en criterios técnicos.
Restrepo había asumido el cargo tras la salida de Imer Machado a mediados de año, sin que la FCF diera una explicación oficial. Su renuncia deja al arbitraje colombiano en una encrucijada, mientras los 25 árbitros reincorporados siguen en la nómina y la CAN no ha informado si abrirá una investigación interna por la adulteración de los documentos. El caso evidencia, además, una preocupante falta de control previo en la recepción de exámenes médicos, una exigencia que existe desde 2014 pero que, según las declaraciones recogidas, era evadida con frecuencia por los árbitros sin que nadie lo notara.










