En un hecho que el Ejército Nacional califica como una grave violación al Derecho Internacional Humanitario (DIH) y un posible crimen de guerra, la estructura Carlos Patiño de las disidencias de las Farc sustrajo el cuerpo del soldado profesional Idel José Torres Herrera, quien murió en combates registrados el 27 de septiembre de 2026 en la zona rural de El Tambo, Cauca. El militar pertenecía a la Fuerza de Despliegue Rápido N° 4, adscrita a la Tercera División del Ejército, y cayó durante enfrentamientos en los que los grupos armados utilizaron drones y armas de largo alcance. Según el comunicado oficial de la institución castrense, «el cuerpo de nuestro héroe fue sustraído del lugar de los hechos, impidiendo hasta el momento su recuperación».
Denuncia por vulneración a la dignidad y la investigación judicial
La Tercera División del Ejército aseguró que este tipo de acciones no solo vulneran el respeto por la dignidad de quienes pierden la vida en medio de las hostilidades, sino que además impiden los actos urgentes necesarios para la investigación penal y profundizan el dolor de una familia que merece despedir dignamente a su ser querido. En un pronunciamiento oficial, la institución sostuvo que el hecho obstruye la labor de la Fiscalía, que no podrá realizar la inspección técnica del cadáver, la recolección de pruebas ni la determinación de las causas de la muerte. Las condiciones meteorológicas adversas en la zona limitaron el apoyo aéreo, lo que dificultó la recuperación del cuerpo y la respuesta táctica inmediata, pese a que el Ejército mantiene unidades desplegadas en el sector enfrentando también dificultades para el traslado de refuerzos y la evacuación aérea.
Implicaciones penales y llamado a la comunidad internacional
El caso puede acarrear consecuencias penales en Colombia por el delito de irrespeto a cadáveres, tipificado en el artículo 204 del Código Penal, así como ocultamiento de pruebas y obstrucción a la justicia. En el plano internacional, la sustracción del cuerpo viola los Convenios de Ginebra, el Estatuto de Roma y la norma 113 del derecho internacional consuetudinario, que protege los restos de los fallecidos en conflictos armados. Ante la gravedad de la situación, el Ejército Nacional solicitó la mediación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Defensoría del Pueblo y otras autoridades civiles para lograr la entrega de los restos del soldado. «Exigimos respeto para nuestro soldado asesinado y su familia», concluyó el comunicado castrense, que también expresó condolencias a los familiares de Idel José Torres Herrera y aseguró que los acompañará en este difícil momento. La estructura Carlos Patiño opera históricamente en el departamento del Cauca, donde se adelantan operaciones militares en su contra, y este nuevo episodio eleva la tensión en una región golpeada por el conflicto armado.










