En un hecho que evidencia el recrudecimiento de la violencia en el departamento de Caquetá, disidencias de las Farc secuestraron a dos ganaderos en el sector de Villalobos, jurisdicción de San Vicente del Caguán, luego de hallar en sus teléfonos celulares stickers y publicidad del presidente de la República, Abelardo de la Espriella. La denuncia fue formulada por el gobernador de Caquetá, Luis Francisco Ruiz, quien reveló que los hechos ocurrieron durante una reunión forzada convocada por alias Juan Carlos, cabecilla de la facción disidente bajo el mando de Alexander Díaz Mendoza, alias ‘Calarcá’. El encuentro, realizado el martes 25 de agosto de 2026, congregó entre 25 y 30 comerciantes y empresarios de la región, quienes fueron extorsionados y sometidos a una revisión minuciosa de sus dispositivos móviles.
Según el mandatario departamental, la retención de los dos ganaderos se produjo de manera inmediata cuando los armados detectaron contenido digital vinculado al presidente De la Espriella en sus teléfonos. “Los citaron, los extorsionaron y después les revisaron los celulares a las personas que asistieron. Allí encontraron que dos de estas personas tenían información relacionada con Abelardo De La Espriella. Uno tenía un sticker y al otro le encontraron publicidad dentro del celular. Inmediatamente los retuvieron y hoy todavía no se sabe nada de esas dos personas”, declaró Ruiz. El gobernador precisó que alias Juan Carlos ya había organizado reuniones masivas previas con ganaderos y comerciantes, y que la del martes fue con otro grupo de personas de la región. La práctica de revisar los teléfonos se ha convertido en una herramienta de control sistemático: “En todas las reuniones les están revisando el teléfono a la gente y no pueden tener contacto conmigo o, en su defecto, haber publicado en sus redes sociales publicidad de Abelardo De La Espriella”, alertó.
Intimidación electoral y “voto fusil”
El gobernador Ruiz vinculó directamente estos hechos con la presión ejercida por los grupos armados durante el proceso electoral. “Eso es algo que ya se ha venido presentando de manera reiterativa. El tema del voto fusil y de la intimidación ha sido una realidad en el departamento”, afirmó. Según el mandatario, en la segunda vuelta presidencial se registró un cambio de tendencia electoral que atribuye a la coacción: “Después de que el departamento en la primera vuelta tuvo un resultado favorable para un candidato, en la segunda vuelta ese resultado cambió por una diferencia de aproximadamente 400 votos. Para nosotros, eso fue producto del voto fusil y de la intimidación que hubo”. La denuncia revela que los comerciantes y ganaderos son obligados a pagar multas o realizar trabajos forzados que oscilan entre 100 y 200 millones de pesos, pero el miedo a las represalias impide que las víctimas denuncien. “No se puede condicionar a la gente a denunciar, porque la gente tiene miedo. Muchos prefieren pagar las multas que les cobran o someterse a los trabajos forzados a los que los obligan antes que denunciar”, explicó Ruiz.
“Alias Juan Carlos citó a comerciantes, alrededor de 25 o 30 personas. Ya habían existido reuniones masivas con diferentes actores, con ganaderos y comerciantes, y la de ayer fue con otro grupo de personas de la región”.
Luis Francisco Ruiz, gobernador de Caquetá
San Vicente del Caguán, municipio que fue zona de distensión durante los fallidos diálogos de paz, mantiene una notable influencia guerrillera. Las disidencias de las Farc, bajo el mando de alias ‘Calarcá’, han impuesto un régimen de terror que incluye reuniones forzadas, extorsiones y ahora revisión de celulares como método de control ideológico. Ante la gravedad de la situación, el gobernador Ruiz informó que ya sostuvo una reunión con el ministro de Defensa, Jorge Mora, a quien puso en conocimiento de todos los detalles. “Lo urgente es establecer qué ocurrió con estas dos personas y garantizar la seguridad de la población”, enfatizó el mandatario, quien delegó en las autoridades la verificación de la pertenencia de alias Juan Carlos a una estructura armada específica. Mientras tanto, la incertidumbre persiste para los dos ganaderos secuestrados y para una región que vive atemorizada bajo el yugo de la violencia armada.










