El dólar estadounidense cerró este lunes 8 de septiembre en 3.108,49 pesos colombianos, registrando una caída del 0.63% frente al cierre anterior de 3.128,34 pesos. La moneda estadounidense profundizó así su tendencia negativa en los últimos dos días, con una variación semanal del -1.63% y una impresionante contracción interanual del 17.2%. Este comportamiento se da en un contexto de debilidad generalizada del billete verde a nivel global y de fortaleza del peso colombiano, que acumula una apreciación del 14% en lo que va de 2025.
Según el informe de mercado cambiario de Bancolombia, la volatilidad actual del dólar en Colombia se sitúa en 5.55%, muy por debajo del nivel de referencia de 13.55%, lo que refleja una relativa calma en las operaciones cambiarias. En el plano internacional, el índice DXY, que mide la fortaleza del dólar frente a una cesta de seis monedas principales, ha caído un 9%. La Reserva Federal mantiene su tasa de interés en un rango entre 3.50% y 3.75%, mientras que el Banco de la República sostiene su tasa de intervención en 9.25%, nivel que el mercado anticipa podría incrementarse ante las presiones relacionadas con el aumento del salario mínimo.
Proyección para 2026: factores de presión y riesgos
El Grupo Cibest de Bancolombia proyectó que el tipo de cambio promedio para 2026 se ubicará en 3.878 pesos por dólar, según información citada por Valora Analitik. Esta estimación se sustenta en tres factores clave: la persistente debilidad global del dólar, el flujo constante de remesas hacia Colombia, y un posible ajuste al alza en las tasas de interés locales. Sin embargo, el informe advierte sobre riesgos significativos que podrían modificar ese panorama, como la incertidumbre fiscal tras el recorte en la calificación soberana de Colombia y el proceso electoral que se avecina, ambos elementos que incrementan la volatilidad en el mercado cambiario.
El comportamiento del dólar en las próximas semanas estará determinado por las decisiones de política monetaria del Banco de la República y por la evolución de las presiones inflacionarias internas. Mientras tanto, la moneda colombiana sigue exhibiendo una fortaleza inusual frente a sus pares regionales, respaldada por un flujo de remesas que no cede y por la expectativa de que las tasas locales se mantengan en niveles atractivos para los inversionistas. El mercado estará atento a las señales que emita el banco central en su próxima reunión, especialmente en un entorno donde la debilidad del dólar parece consolidarse como tendencia de mediano plazo.










