En vísperas del Día Mundial de Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, especialistas en salud mental encendieron las alarmas sobre una realidad preocupante en Colombia: la mayoría de las personas que fallecen por esta causa nunca consultaron a un psiquiatra antes de tomar la fatal decisión. La advertencia fue realizada por Yahira Guzmán, psiquiatra, profesora e investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana, y Jorge Torres, especialista en Evaluación Clínica y Tratamiento de Trastornos Emocionales y Afectivos de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, quienes señalaron la urgente necesidad de capacitar a personal no psiquiátrico para detectar señales de riesgo de suicidio, ante la limitada disponibilidad de especialistas en el país.
Las cifras oficiales, divulgadas por el Dane y el Instituto Nacional de Salud a través del sistema Sivigila, revelan que durante 2024 se registraron 3.066 muertes por suicidio en Colombia, mientras que los intentos de suicidio notificados ascendieron a 38.770. A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud reporta más de 720.000 fallecimientos anuales por esta causa, y el suicidio se posiciona como la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 19 años en el planeta. En Colombia, la tasa de psiquiatras es de apenas dos por cada 100.000 habitantes, lo que limita drásticamente la atención especializada y obliga a buscar alternativas de detección temprana en espacios cotidianos como familias, colegios y lugares de trabajo.
La importancia de la detección temprana
Yahira Guzmán insistió en que la evaluación clínica de pacientes con riesgo suicida no puede depender exclusivamente de escalas o instrumentos estandarizados, sino que debe priorizar la impresión personal del profesional, construida a partir de la escucha atenta y la observación de cambios en el comportamiento. “Tiene más peso su ‘impresión’ personal que el resultado que pueda mostrarle determinada escala”, afirmó la psiquiatra, subrayando que dos de cada tres casos de suicidio se asocian con síntomas depresivos. Por su parte, Jorge Torres advirtió que persisten estigmas, prejuicios y barreras para acceder a servicios de salud mental, lo que dificulta que las personas en riesgo busquen ayuda a tiempo. “Persisten estigmas, prejuicios y barreras para acceder a servicios de salud mental”, señaló el especialista de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz.
Ante este panorama, los expertos coinciden en que la capacitación de docentes, psicólogos, orientadores escolares y líderes comunitarios resulta fundamental para identificar señales de alerta. Entre las principales señales en adultos se destacan el aislamiento, la desesperanza, el descuido personal, las despedidas inusuales, los cambios repentinos de conducta y una calma súbita después de un período de angustia. En niños y adolescentes, las alertas incluyen aislamiento, irritabilidad frecuente, cambios en el rendimiento escolar, expresiones de desesperanza o autolesiones. La recomendación de los especialistas es escuchar sin juzgar, preguntar directamente sobre ideas suicidas (ya que hacerlo no induce la conducta), tomar en serio cualquier expresión de desesperanza y buscar acompañamiento profesional de inmediato. Guzmán sugirió, además, atender primero las causas del sufrimiento y acompañar la búsqueda de alternativas, sin juzgar a quien expresa ideas relacionadas con la muerte, un enfoque que puede salvar vidas si se aplica a tiempo en los entornos donde transcurre la cotidianidad de millones de colombianos.










