En una vivienda del barrio Bosa Etapa 1, al suroccidente de Bogotá, una perrita llamada Kira fue rescatada luego de que su dueño la sometiera de forma reiterada a golpes con patadas y baños con agua fría. La comunidad, que había denunciado los maltratos a través de redes sociales, logró que los rescatistas contactaran al agresor, quien finalmente entregó voluntariamente al animal antes de que el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal pudiera intervenir.
Los hechos, que se viralizaron en cuentas como Colombia Oscura, generaron una reacción inmediata de vecinos y organizaciones animalistas. Las imágenes y testimonios difundidos facilitaron la llegada de una rescatista no identificada, quien tomó a la perrita y anunció que está en búsqueda de un hogar temporal o adopción. “Les quiero contar que la persona la entregó voluntariamente, nos la entregó voluntariamente, entonces vamos con la gordita. Ella se llama Kira”, declaró la rescatista en un mensaje difundido en redes. “Cualquier persona que quiera adoptarla o darle hogar de paso mientras tanto, me escriben”, agregó.
La respuesta de las autoridades
El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal emitió un comunicado confirmando que, cuando articuló la intervención con la autoridad policial, fue informado de que el animal ya había sido entregado a un miembro de la comunidad. “Cuando el Instituto articuló intervención, fue informado por la autoridad policial sobre su entrega -antes del arribo- a una persona de la comunidad”, señaló la entidad. La demora en la respuesta oficial fue criticada por algunos usuarios, que reclamaron una actuación más rápida para evitar que el maltrato continuara.
«Me alegra el día cuando veo que un peludito más es rescatado de personas asquerosas. Me gratifica ver que las situaciones fueron interrumpidas. Pero me genera tanta asfixia no saber qué pasó con el hpta que generó todo esto», comentó un usuario en redes sociales.
Además del maltrato animal, vecinos de Bosa señalaron que el dueño de Kira también habría agredido a su propia esposa, aunque hasta el momento no hay denuncias oficiales que lo confirmen. Organizaciones como la Plataforma Alto se sumaron a la denuncia y reportaron que el rescate se dio gracias a la presión comunitaria. “Gracias a Dios la liberaron de ese maltratador”, “Cárcel para ese desgraciado abusador de perritos”, fueron otros comentarios que circularon en las redes, reflejando la indignación colectiva.
Hasta ahora no se ha informado sobre acciones legales o policiales contra el agresor, quien entregó voluntariamente a la perrita sin que mediara una orden de las autoridades. La comunidad exige que el caso no quede impune y que se investiguen también las posibles agresiones contra la esposa. Mientras tanto, Kira se encuentra a salvo y en espera de una familia que le brinde el cuidado que merece, en medio de un creciente debate sobre la efectividad de los mecanismos de protección animal en la capital.












