EE.UU. eleva alerta máxima de viaje para Cauca, salvo Popayán, por ataques recientes

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El Departamento de Estado de Estados Unidos ha elevado al máximo nivel de alerta de viaje para el departamento del Cauca, con excepción de Popayán, recomendando explícitamente no viajar a estas zonas bajo ninguna circunstancia, tras una serie de ataques ocurridos los días 25 y 26 de abril. Esta medida también abarca al Valle del Cauca, exceptuando Cali, así como a Nariño, Arauca, Norte de Santander y las zonas fronterizas con Venezuela, donde se reporta una escalada de violencia atribuida a grupos armados y terroristas, con presencia de delitos como homicidios y robos. La alerta fue emitida recientemente y destacada por el diario El Espectador, reflejando decenas de ataques en estas regiones.

Colombia mantiene en general un nivel 3 de alerta, que insta a reconsiderar los viajes, pero los departamentos mencionados han sido reclasificados al nivel 4, el más alto, debido a la ofensiva coordinada reportada por las autoridades el pasado fin de semana, que dejó muertos y heridos. Esta escalada violenta ha llevado a restricciones estrictas para el personal diplomático estadounidense, prohibiendo sus desplazamientos a las áreas afectadas y subrayando la operación activa de grupos armados en estos territorios.

Impacto en la percepción internacional de la seguridad

La decisión del Departamento de Estado resalta el deterioro de la seguridad en estas zonas del suroccidente y oriente del país, donde los ataques terroristas han intensificado la inestabilidad, afectando no solo a locales sino también la imagen global de Colombia como destino turístico y de negocios. Autoridades locales han reconocido la gravedad de los eventos del 25 y 26 de abril, que incluyeron decenas de incidentes en Cauca, Valle del Cauca y Nariño, exacerbando los riesgos para viajeros y residentes.

“No viaje a estas zonas bajo ninguna circunstancia”

Departamento de Estado de Estados Unidos

Esta alerta endurecida no solo limita los movimientos de diplomáticos norteamericanos, sino que podría repercutir en la economía regional al disuadir a turistas y inversionistas extranjeros, en un contexto donde el gobierno colombiano enfrenta desafíos para restaurar la confianza en la seguridad de sus fronteras y departamentos más conflictivos.

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