El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, confirmó en la noche del martes 25 de agosto de 2026 la revocación de la visa estadounidense de la activista colombiana Viviana Marín Carmona, secretaria política de la Juventud Comunista de Colombia (Juco) en Bogotá y exasesora del Concejo de la capital. La decisión, tomada por el Departamento de Estado y comunicada por Landau a través de su cuenta en la red social X, responde a las declaraciones públicas de Marín en las que instó a los colombianos a tomar las calles para hacer “invivible” el país tras la elección del presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el poder en junio de 2026.
En un mensaje publicado en su perfil, Landau, quien utiliza el seudónimo de “El Quitavisas”, justificó la medida argumentando que la activista había exhortado públicamente al pueblo colombiano a hacer el país “inhabitable” bajo el nuevo gobierno. «Si bien ciertamente tiene derecho a sus opiniones políticas, no tiene derecho a ingresar a EE. UU. No damos la bienvenida a quienes persiguen la oposición política a través de la violencia o la intimidación», escribió el funcionario, vinculando la decisión a la autoridad del secretario de Estado, Marco Rubio. Landau precisó que la acción se tomó “en consecuencia” tras difundirse un video en el que Marín afirmaba: «Vamos a hacer invivible este país a Abelardo De La Espriella».
La controversia detrás de las declaraciones
Las palabras de Viviana Marín, que también incluyeron frases como “Decirle a la derecha, pues que sí, somos una plaga. Y somos una plaga que les va a salir a la calle todos los días de su vida a decirles: ‘Ni mierda, aquí estamos’”, desataron una fuerte polémica. Tras la difusión del video, la activista fue denunciada ante la Fiscalía General de la Nación por presunta instigación a delinquir. Tanto Marín como la Juventud Comunista de Colombia han sostenido que sus expresiones fueron sacadas de contexto y que se referían a una oposición “pacífica y democrática”, además de atribuir el uso del término “plaga” a una ironía frente a expresiones despectivas de la derecha colombiana y del propio presidente De la Espriella.
El presidente Abelardo de la Espriella no se ha referido específicamente al caso de Marín, pero la activista ya había anticipado una posible persecución política. El pasado 28 de junio, Marín declaró: “¿Les dijimos o no les dijimos que una vez Abelardo de la Espriella ganara, iniciarían las persecuciones, las perfilaciones e inclusive las amenazas sobre asesinatos?”. La decisión de EE.UU. se suma a un clima de tensiones políticas en Colombia, marcado por el reciente cambio de gobierno y las divergencias en torno al papel de la oposición.
«Si bien ciertamente tiene derecho a sus opiniones políticas, no tiene derecho a ingresar a EE. UU. No damos la bienvenida a quienes persiguen la oposición política a través de la violencia o la intimidación»
Christopher Landau, subsecretario de Estado de EE.UU.
La revocación de la visa de Marín representa una acción sin precedentes en el marco de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Colombia, y abre un nuevo capítulo en el debate sobre los límites de la protesta social y la injerencia internacional en asuntos políticos internos. Mientras tanto, la activista y sus seguidores insisten en que su llamado era a una resistencia democrática, no violenta, y rechazan la interpretación del gobierno estadounidense.










