La Misión de Observación Electoral (MOE), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia y la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) encendieron las alarmas este martes al presentar el segundo reporte de su sistema de monitoreo digital eMonitor+, en el que se documenta una escalada de mensajes hostiles y violentos en redes sociales durante la campaña para la segunda vuelta presidencial de 2026. El análisis, realizado sobre un universo de 27.305 publicaciones capturadas entre el 11 y el 16 de junio en las plataformas X y Facebook, reveló que el 95,3% del contenido priorizado para revisión detallada —653 publicaciones— fue clasificado como “comunicación tóxica”, una tendencia que, según las organizaciones, normaliza la hostilidad en la deliberación democrática y amenaza la integridad del debate electoral.
El informe detalla que el argumento político se apalanca cada vez más en el ataque personal, recurriendo incluso a un lenguaje deshumanizante. De las publicaciones analizadas, el 43,6% correspondió a insultos y ofensas directas; el 34,8% a mensajes polarizantes o incendiarios; el 21% a expresiones degradantes o humillantes; y el 4,7% restante a discursos ofensivos o de odio. En este último grupo, el género fue la característica protegida más atacada, seguida de la pertenencia étnico-racial, y también se registraron agresiones por capacidad corporal o mental, nivel educativo y orientación sexual. Las organizaciones advierten que las narrativas impulsadas por candidaturas y figuras con alta visibilidad amplifican la hostilidad entre los usuarios y pueden evolucionar hacia expresiones de violencia física, pues se identificaron publicaciones que justifican o incentivan agresiones entre simpatizantes de distintas campañas.
Ataques a periodistas y organismos electorales
Uno de los hallazgos más preocupantes del monitoreo es la documentación de 152 ataques contra periodistas y medios de comunicación. De ellos, el 26% consistió en señalamientos de parcialidad o sesgo; el 12% en acusaciones de desinformación; el 10% en cuestionamientos sobre su financiamiento político; y el 5% en presuntas vinculaciones criminales. En el caso de las mujeres periodistas, se identificaron insultos sexistas y sexualizados, e incluso al menos un caso con referencia explícita a violencia sexual. Asimismo, se registraron 55 publicaciones de ataque a organismos electorales, de las cuales el 83,6% estuvieron dirigidas contra la Registraduría Nacional del Estado Civil, el 7,3% contra el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el 9,1% contra otras entidades. Las acusaciones de fraude electoral contra la Registraduría se basaron en afirmaciones genéricas y repetitivas sin evidencia específica, incluyendo algunas personalizadas contra el registrador nacional.
El reporte también destaca la presencia de narrativas que presentan la elección presidencial como una amenaza existencial, con frases como “incendiar el país”, “destripar a la izquierda”, “estallido social” o “colapso nacional”. Esta confrontación política, advierten las organizaciones, transforma a los adversarios en enemigos y arrastra a simpatizantes y votantes a una espiral de agresividad que socava los cimientos de la democracia.
“El argumento político se apalanca en el ataque personal, recurriendo incluso a un lenguaje deshumanizante que, además, normaliza la hostilidad en la deliberación democrática”
Informe de eMonitor+
Este segundo reporte de eMonitor+, sistema presentado por MOE, PNUD y Flip para las elecciones presidenciales de 2026, constituye una advertencia sobre el deterioro del debate público en el entorno digital. Las organizaciones hicieron un llamado a los actores políticos, a los medios de comunicación y a la ciudadanía en general para rechazar la violencia y recuperar una deliberación basada en argumentos y respeto. La escalada de mensajes tóxicos no solo afecta a candidatos y autoridades, sino que pone en riesgo la confianza en el proceso electoral y la convivencia democrática en Colombia.












