Empresas Públicas de Medellín (EPM) avanza a toda marcha en la remoción de cobertura vegetal en 68 hectáreas de la zona de embalse de Hidroituango, mientras gestiona ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) una flexibilización temporal de su regla de operación, con el objetivo de elevar el nivel del embalse hasta la cota 420 y robustecer la reserva energética nacional ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño. Así lo reveló el gerente general de EPM, John Maya Salazar, quien explicó que las labores manuales de desmonte concluirían en septiembre de 2024, permitiendo un llenado gradual proyectado para noviembre, justo cuando el caudal del río Cauca comienza a disminuir —pasó de entre 800 y 1.000 metros cúbicos por segundo a finales de abril a un descenso sostenido en mayo— y la sequía amenaza al sistema eléctrico colombiano.
El trasfondo de la restricción y la vuelta a la licencia original
La contingencia de 2018, marcada por el colapso de un túnel auxiliar que obligó a evacuar comunidades aguas abajo, impuso a Hidroituango severas restricciones que limitaron su operación a las cotas 408 o 409 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, tras el levantamiento de esa resolución de emergencia, la central retornó a las condiciones establecidas en la Resolución 155 de 2009, su licencia original, que faculta embalsar hasta la cota 420. “Con la contingencia de 2018 hubo restricciones y solamente podíamos funcionar en la cota 408 o 409. Después del levantamiento de esa resolución, volvimos a la condición original”, afirmó Maya Salazar en declaraciones recogidas por El Colombiano.
Ahora, la solicitud ante la ANLA busca un cambio temporal en una regla crítica: la que obliga a descargar el mismo caudal que ingresa al embalse. “¿Qué estamos haciendo? Explicándole esta situación a la ANLA para que por un tiempo determinado, mientras sea el fenómeno de El Niño, cambiemos esa regla de operación de que lo que entre de caudal no sea igual a lo que salga, para que podamos embalsar”, detalló el gerente. De obtener el permiso, EPM podría almacenar caudales adicionales durante la temporada seca, acumulando una reserva estratégica.
Impacto en la seguridad energética nacional
Hidroituango aporta actualmente cerca del 17 % de la energía que consume Colombia, pero con todas sus unidades en operación podría superar el 20 %. Alcanzar la cota 420 significaría una reserva energética equivalente a una planta térmica de 130 megavatios, suficiente para abastecer a toda la ciudad de Medellín durante aproximadamente 15 días. “Nosotros estamos cumpliendo con la normatividad. Estamos haciendo la remoción de la capa vegetal y vamos a subir el embalse cuando la tengamos lista”, aseguró Maya Salazar, quien también defendió la gestión interna de la central: “El manejo y la operación de la central la tenemos nosotros como EPM. Y nosotros hoy, por ejemplo, estando en la 409, que es la cota máxima hoy que podemos, apagamos turbinas, apagamos generación. Entonces, decir que no hay agua, que sí hay agua, pues los cálculos que tenemos indican que sí tenemos cómo responder”.
“La licencia original del proyecto, la Resolución 155 de 2009, nos faculta para operar el embalse en la cota 420. Con la contingencia de 2018 hubo restricciones y solamente podíamos funcionar en la cota 408 o 409. Después del levantamiento de esa resolución, volvimos a la condición original”
John Maya Salazar, gerente general de EPM
La coincidencia de calendario añade urgencia: septiembre, mes en que finalizará la remoción vegetal, es también el período de mayor intensidad proyectada del fenómeno de El Niño, lo que dispararía la demanda eléctrica por el uso de ventiladores y aires acondicionados. La Sociedad Hidroituango advirtió sobre una posible salida de operación de algunas turbinas si no se alcanza la cota 420 en los próximos meses, pero EPM sostiene que sus análisis internos muestran suficiente capacidad de respuesta y que ya ajustó temporalmente su operación disminuyendo la generación para evitar que el nivel del embalse continúe descendiendo. De esta forma, la central sobre el río Cauca se posiciona como un pilar clave para evitar una crisis energética en el país durante la sequía que se avecina.












