Escolta de De la Espriella desenfunda arma en Bogotá durante protesta de simpatizantes de Cepeda

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En la noche del jueves 4 de junio de 2026, aproximadamente a las 8:00 p. m., la sede de campaña de Abelardo de la Espriella, ubicada en la localidad de Teusaquillo en Bogotá, fue escenario de un grave incidente que involucró a un escolta del esquema de seguridad del candidato presidencial de Salvación Nacional. Durante el trayecto de una movilización en apoyo al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, un grupo de manifestantes llegó hasta las afueras del inmueble donde funciona el comando de campaña de su contendor. En medio de la tensión, uno de los integrantes del equipo de seguridad de De la Espriella desenfundó su arma de dotación, generando una fuerte controversia que se extendió durante la mañana del viernes 5 de junio. Este episodio se da en el marco de la recta final hacia la segunda vuelta presidencial, programada para el domingo 21 de junio de 2026, donde ambos candidatos disputarán la Presidencia de la República.

Las versiones sobre lo ocurrido son diametralmente opuestas. Por un lado, Jaime Andrés Beltrán, exalcalde de Bucaramanga y actual gerente de regiones de la campaña de De la Espriella, conocido como ‘el Bukele colombiano’, afirmó que los simpatizantes de Cepeda llegaron hasta la sede con la intención de atacar a quienes se encontraban en el interior. «Señores, estamos en la ciudad de Bogotá. Son las ocho de la noche y la seguridad nos ha sacado de la sede porque han llegado los simpatizantes de Petro, de la primera línea, a intentar dañar, amedrentar y con violencia agredir a los que estábamos adentro», declaró Beltrán en un video difundido en redes sociales. Desde la campaña de De la Espriella aseguran que la presencia del escolta fue una reacción defensiva ante una agresión de los manifestantes.

La otra orilla: denuncia de intimidación

En contraste, la congresista María José Pizarro, directora de debate del equipo de campaña de Iván Cepeda, ofreció una versión radicalmente distinta. «Mientras Abelardo de la Espriella solo ofrece un país violento, de rencores irreconciliables, guerra y armas sin cuartel, quienes nos la jugamos por la vida estamos más unidos que nunca, tendiendo puentes y hablando con todos, incluidos aquellos que piensan distinto y se niegan a la opción más oscura», escribió Pizarro en su cuenta de X. Por su parte, la senadora electa del Pacto Histórico, María Fernanda Carrascal, fue más directa al señalar que un grupo de jóvenes simpatizantes de su proyecto político fue intimidado por personas que presuntamente les apuntaron con un arma mientras hacían campaña pacíficamente en el sector del Parkway. «Mientras nosotros hacemos campaña con ideas, esperanza y propuestas, los seguidores de Abelardo de la Espriella responden con amenazas y violencia», afirmó Carrascal, quien también responsabilizó directamente al candidato de Salvación Nacional por el lenguaje de violencia en el debate público, mencionando términos como «acabar», «destruir» o «aniquilar» al contradictor político.

«Señores, estamos en la ciudad de Bogotá. Son las ocho de la noche y la seguridad nos ha sacado de la sede porque han llegado los simpatizantes de Petro, de la primera línea, a intentar dañar, amedrentar y con violencia agredir a los que estábamos adentro»

Jaime Andrés Beltrán, exalcalde de Bucaramanga y gerente de regiones de la campaña de Abelardo de la Espriella

Este incidente, ocurrido a apenas 17 días de la segunda vuelta electoral, pone en evidencia la extrema polarización que vive el país. La movilización de seguidores de Iván Cepeda había sido convocada como un acto de campaña pacífico, pero al llegar a la sede de su contendor, la tensión escaló hasta el punto de que un escolta desenfundó su arma reglamentaria. Mientras la campaña de De la Espriella denuncia un ataque violento de los manifestantes, la de Cepeda insiste en que se trató de una amenaza contra sus activistas. El hecho ya es investigado por las autoridades y añade más leña al fuego de una contienda electoral que, según los analistas, será una de las más reñidas de la historia reciente de Colombia.

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