Un estudio realizado por el Programa de Psicología de la Universidad Manuela Beltrán reveló que el 50,3% de los hinchas de la selección Colombia experimentó tensión intensa durante los partidos decisivos, mientras que el 75,5% vivió los encuentros con una carga emocional moderada, alta o muy alta. La investigación, liderada por la psicóloga Kelly Guzmán, se desarrolló mediante una encuesta aplicada a aficionados colombianos en el contexto previo a la Copa Mundial de Fútbol de 2026, con el objetivo de analizar cómo la identidad, el orgullo, las expectativas y la tolerancia a la frustración influyen en las reacciones emocionales durante los partidos.
Los datos del estudio también muestran que el 27,4% de los consultados reconoció haber reaccionado de forma impulsiva, ya sea gritando, insultando o golpeando objetos, durante algún partido. Además, el 23,5% terminó afectado emocionalmente cuando Colombia perdió en encuentros previos al Mundial, y el 8,2% tuvo discusiones o conflictos con familiares, amigos o su pareja debido al fútbol. Estas cifras, según la investigadora, permiten distinguir entre reacciones emocionales normales, como nervios, ansiedad o euforia, y aquellas que podrían representar un riesgo para la salud mental.
El fútbol como extensión de la identidad
Kelly Guzmán explicó que el fútbol deja de ser un simple entretenimiento cuando el equipo se convierte en una extensión de valores personales y colectivos. En esos momentos, la tristeza o la frustración tras una derrota son reacciones naturales, pero la investigadora alerta cuando esas emociones se prolongan en el tiempo o comienzan a interferir en la vida cotidiana. La encuesta vincula directamente la intensidad de las reacciones emocionales con el grado de identificación del aficionado con la selección y con su tolerancia individual a la frustración.
El estudio, realizado en el marco de la clasificación de Colombia al Mundial 2026, busca ofrecer herramientas para que los hinchas puedan moderar sus respuestas emocionales sin renunciar a la pasión por el equipo. Las recomendaciones apuntan a aceptar el nerviosismo como una respuesta posible y aplicar medidas para controlarlo, evitando que la euforia o la decepción afecten las relaciones personales o la estabilidad emocional. Con estos hallazgos, la Universidad Manuela Beltrán espera contribuir a un disfrute más saludable del fútbol, especialmente en momentos de alta tensión como las eliminatorias o los torneos internacionales.












