El Instituto de Pensamiento Progresista (IPP) de Colombia publicó un análisis estadístico que desmonta la teoría del “voto fusil” impulsada por sectores de la oposición tras la segunda vuelta presidencial de 2026, al concluir que la presencia de grupos armados organizados (GAO) no predice el voto por el candidato progresista Iván Cepeda. El estudio, basado en modelos econométricos espaciales aplicados a 1.102 municipios del territorio nacional, contradice directamente las acusaciones del congresista Andrés Forero, quien atribuyó a presiones ilegales el aumento de votación en departamentos como Chocó, Putumayo y Nariño, donde la participación electoral se duplicó respecto al incremento nacional entre la primera y la segunda vuelta.
En aquellos comicios, Iván Cepeda obtuvo 12.708.712 votos frente a los 12.959.542 de Abelardo de la Espriella, una diferencia de apenas 250.830 sufragios que desató una controversia sobre la legitimidad del voto en regiones con alta presencia de grupos armados. Forero, desde sus redes sociales, señaló que “entre primera y segunda vuelta la participación electoral en todo el país pasó de 57,88% a 63,60%. En departamentos con gran presencia de grupos armados como Nariño y Chocó esa diferencia fue del doble. Todo apunta a que ese crecimiento anormal responde al voto fusil”. Sin embargo, el IPP aplicó cuatro niveles de análisis –desde un modelo bivariado de mínimos cuadrados ordinarios hasta un modelo de rezago espacial (SAR)– y encontró que, al controlar variables como vulnerabilidad socioeconómica, tamaño poblacional, tasas de homicidios, inversión pública estatal y niveles de participación, el efecto de la presencia de GAO sobre el voto por Cepeda desaparecía.
El mito que se desvanece con los datos
En el modelo más simple, el coeficiente asociado a la presencia de GAO era de +0,803 y estadísticamente significativo. Pero al incluir controles socioeconómicos y efectos fijos departamentales, el coeficiente cayó a +0,125 y perdió significancia; en el modelo más completo (SAR), el valor se redujo a +0,092, también no significativo. “Los datos DESTRUIEN el mito del ‘voto fusil’ de Iván Cepeda. El mapa es claro. Analizamos 1.102 municipios con modelos econométricos espaciales. Cuando se aplica el modelo correcto, el efecto desaparece”, afirmó el IPP en su cuenta de X @InsPenPro. El instituto explicó que el truco que genera el mito es que los municipios con presencia de GAO se concentran en regiones históricamente excluidas como el Caribe, el Pacífico y los llanos orientales, donde el voto por el progresismo obedece a razones políticas y de afinidad, no a coacción armada. “Si eso fuera cierto, habría que demostrar que la presencia de GAO predice el voto por Cepeda después de controlar todo lo demás. ¿Qué encontramos? Que NO lo predice”, concluyó la entidad.
“El truco que genera el mito: los municipios con presencia de GAO se concentran en ciertas regiones: Caribe, Pacífico, llanos orientales. Algunos municipios votan Cepeda y el progresismo, pero por razones históricas, de exclusión y de afinidad política. NO PORQUE LOS OBLIGUEN”
Instituto de Pensamiento Progresista (@InsPenPro/X)
De los 1.102 municipios analizados, en 308 con presencia de GAO ganó Cepeda, mientras que en 299 con presencia de GAO ganó de la Espriella, una distribución casi simétrica que refuerza la tesis de que no existe un sesgo sistemático a favor de ningún candidato en esas zonas. El IPP concluyó que la asociación observada inicialmente se explica por factores territoriales y socioeconómicos, no por la presencia de grupos armados, por lo que la evidencia no respalda la tesis de coacción electoral. El estudio, que utilizó datos del Dane, la Policía Nacional y la Registraduría, se suma al debate sobre la transparencia de los comicios más reñidos de la historia reciente del país, mientras la oposición mantiene sus denuncias y el progresismo defiende la legitimidad del voto popular en regiones históricamente marginadas.












