Un estudio global de Priority Pass, la red líder de salas VIP en aeropuertos propiedad de Collinson International, reveló que los aficionados al fútbol gastan en promedio 1.476 dólares por viaje (equivalentes a 4.756.408 pesos colombianos), un 46% más que otros turistas deportivos. El hallazgo consolida al balompié como el principal motor del turismo deportivo en Colombia y el mundo, según el informe que analiza los hábitos de gasto de viajeros en torno a grandes eventos.
El documento, publicado en las últimas semanas, proyecta que el turismo deportivo global pasará de 707.000 millones de dólares en 2025 a superar los dos billones de dólares en 2034, de acuerdo con estimaciones de Fortune Business Insights. En Colombia, Migración Colombia calcula que más de 2,48 millones de colombianos se movilizarán al exterior en los dos últimos meses del año hacia países sede de torneos internacionales, lo que representa un incremento del 11% frente al mismo período de 2025, es decir, 91.000 desplazamientos adicionales.
Hinchas que viajan con hambre de experiencias
El estudio evidencia que casi la mitad de los seguidores millennials y de la generación Z aprovechan los eventos deportivos para descubrir nuevas ciudades y ampliar sus itinerarios con actividades culturales y gastronómicas. Este comportamiento, que alarga la estadía y eleva el gasto promedio, está llamando la atención de marcas, aeropuertos y entidades bancarias, que según Priority Pass deben adaptar sus productos para acompañar al viajero desde el inicio del viaje hasta el regreso.
“Los grandes eventos deportivos no sólo movilizan viajeros, también generan recuerdos, conexiones emocionales y oportunidades para que las marcas se integren a estos momentos”.
Christopher Evans, CEO de Collinson International
El fútbol ya es la disciplina que más viajeros moviliza y mayor impacto económico produce, y Colombia, con una creciente diáspora de aficionados que viajan a torneos internacionales, se perfila como un mercado estratégico para capturar este auge. La combinación de pasión deportiva, integración cultural y disposición a gastar más convierte a cada partido en una oportunidad de negocio que trasciende las canchas.












