Exarquero de Once Caldas reclama pensión tras perder ambas piernas por falta de cotizaciones

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El exarquero colombiano Egidio Hinestroza, quien a sus 78 años enfrenta una dramática situación de salud que lo llevó a la amputación de ambas piernas por complicaciones de la diabetes, reclama el pago de su pensión. Natural de Tumaco, Nariño, y con una carrera que inició en 1970 con Deportes Quindío, Hinestroza también defendió los arcos de Once Caldas y Atlético Nacional, entre otros clubes. Sin embargo, tras décadas de haber colgado los guantes, se encuentra en una encrucijada: las instituciones para las que jugó no le cotizaron las semanas requeridas al sistema de seguridad social, dejándolo desprotegido en la vejez.

La situación se agravó con el deterioro de su salud. Tras una hospitalización reciente, imágenes del exjugador en silla de ruedas se viralizaron en redes sociales, generando una ola de solidaridad. Su familia señala que la pensión aliviaría los costos de cuidados especiales, como la mensualidad de un centro de atención para adultos mayores donde mostró mejoría. En Armenia, Quindío, donde reside actualmente, el Quindianos Club Deportivo lanzó una campaña de apoyo, mientras que la comunidad local ha enviado mensajes de aliento. Hinestroza compartió vestuario con figuras como Aníbaldo, Berrín y Alfonso Tovares, y en su carrera sufrió una fractura de costilla durante un partido en Medellín. Sus números como profesional registran 35 partidos oficiales y 42 goles recibidos.

Un reclamo colectivo que trasciende un caso

El caso de Hinestroza no es aislado. Según la Asociación de Exfutbolistas Profesionales Colombianos Selección Inmortal, liderada por el exdefensor Hugo Galeano, más de 1.000 exjugadores reclaman el reconocimiento de semanas cotizadas, y la cifra de afectados podría superar los 2.000. Galeano, quien militó en Millonarios y Junior, recuerda una reunión en Bogotá en 2020 donde Carlos “el Pibe” Valderrama le dijo: “Hugo, ¿por qué no creamos la Asociación de Futbolistas? Porque muchos de nuestros compañeros están llevados”. Esa conversación impulsó la creación de la agrupación que hoy lleva el reclamo al Congreso.

El abogado Luis Becerra, que representa a varios exfutbolistas, explica que los clubes colombianos desconocieron la relación laboral y nunca enviaron al sistema de seguridad social los aportes que sí descontaban de los salarios. Además, advierte que muchos clubes cambiaron de razón social —como Millonarios, ahora Azul y Blanco—, argumento que usan para negar obligaciones pasadas. Los procesos ordinarios pueden tardar entre dos y cuatro años, y hasta dos más si pasan a tribunal. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia ha sentado un precedente clave. En la sentencia SL103-2019, la Sala de Casación Laboral señaló: “Si bien no existe en Colombia una regulación específica incorporada al Código Sustantivo del Trabajo en punto a la vinculación laboral de los jugadores de fútbol a los clubes profesionales, es imperioso acudir a las normas generales contenidas en ese estatuto, con independencia a la época en que se hubiera ejecutado la relación subordinada, pues no sería lógico, jurídico y menos justo dejar desprotegidos a los jugadores de fútbol que real y efectivamente hubiesen tenido un contrato de trabajo”.

“Recogimos los comentarios y propuestas en la ponencia para segundo debate y confiamos en que el trámite legislativo permita materializar esa respuesta y atender las respectivas solicitudes”.

Oficina de prensa de la senadora Norma Hurtado, integrante de la Comisión Séptima del Senado

La senadora Norma Hurtado ha sido una de las voces en el Congreso que ha abierto espacios para discutir esta problemática. En una audiencia de la Comisión Séptima, se recogieron los testimonios de exfutbolistas como Hinestroza. La senadora manifestó a través de su oficina de prensa que se han incorporado las propuestas en la ponencia para segundo debate, con la esperanza de que el trámite legislativo permita atender las solicitudes. Mientras tanto, Egidio Hinestroza sigue luchando no solo contra las secuelas de la diabetes, sino contra la burocracia que le niega una vejez digna. Su historia se ha convertido en el símbolo de una generación de futbolistas que entregaron su vida al deporte sin recibir a cambio la protección que la ley les debe.

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