La excandidata a la Cámara de Representantes por el Pacto Histórico en Magdalena, Naylea Barros, denunció que fue víctima de un atentado con arma de fuego en Santa Marta mientras se desplazaba en su vehículo particular junto a su prima, quien iba como copiloto. El hecho ocurrió la noche del lunes 24 de agosto de 2026, pasadas las 9:00 p. m., y pese a que los disparos impactaron el vidrio trasero izquierdo del automóvil, exactamente el lugar donde Barros había estado sentada minutos antes, la excandidata resultó ilesa. El expresidente Gustavo Petro se pronunció en su defensa a través de su cuenta en X, cuestionando al presidente en ejercicio, Abelardo de la Espriella, por declaraciones previas que vincularía con el ataque.
Según el relato de la propia Barros, el atentado se produjo cuando descendía del puente del Minuto de Dios con dirección al barrio Bavaria, en Santa Marta, luego de dejar a sus padres en su casa. En ese momento, dos sujetos desconocidos realizaron varias detonaciones contra el vehículo en movimiento, obligando a la excandidata y a su prima a abandonar el lugar a toda velocidad y contactar de inmediato a la Policía Nacional. El cambio de asiento dentro del automóvil, ocurrido instantes antes del ataque, habría sido determinante para evitar que las balas la alcanzaran, pues los impactos se concentraron en el vidrio trasero izquierdo, el puesto que ella ocupaba inicialmente.
Un hostigamiento que viene de meses
Barros afirmó que este atentado no es un hecho aislado, sino la culminación de un hostigamiento sistemático que padece desde hace más de tres meses. Durante ese período, la excandidata ha recibido mensajes amenazantes e insultantes a través de redes sociales y WhatsApp, así como intimidaciones dirigidas a personas cercanas para que se abstenga de continuar con sus procesos políticos y sociales. La periodista y activista señaló que estas presiones buscan silenciar su labor en el Magdalena y advirtió que el clima de violencia contra quienes piensan diferente se ha normalizado, alimentado por discursos de estigmatización política.
«El día de ayer, 24 de agosto, fui víctima de un atentado a bala mientras me desplazaba en mi vehículo particular por la ciudad de Santa Marta. Afortunadamente, y por la gracia de Dios, resulté ilesa. El hecho ocurrió pasadas las 9:00 de la noche, cuando me dirigía hacia el barrio Bavaria en compañía de mi prima, quien iba en el asiento del copiloto, con el propósito de comprar comida. Minutos antes había dejado a mis padres en su casa y posteriormente continué el recorrido con mi prima».
Naylea Barros, excandidata a la Cámara por el Pacto Histórico
La excandidata fue enfática al rechazar lo ocurrido y exigió a las autoridades competentes, en particular a la Policía Nacional y a la Fiscalía, una investigación exhaustiva que permita esclarecer los hechos y garantizar su seguridad y la de su familia. En su denuncia pública, Barros también vinculó el ataque con un clima de violencia política creciente, señalando que se ha promovido el discurso de que quienes piensan diferente deben desaparecer, y que se han alimentado miedos y fantasías ideológicas que terminan justificando la exclusión y la agresión.
«Rechazo de manera categórica este acto de violencia. Atentar contra la vida de una mujer que ha decidido ejercer la política y el activismo no es un hecho aislado, forma parte de un clima en el que se ha normalizado el destripamiento mediático y político de quienes pensamos diferente, se ha promovido el discurso de que debemos desaparecer por considerarnos una amenaza, y se han alimentado miedos y fantasías ideológicas que terminan justificando la exclusión y la agresión».
Naylea Barros, excandidata a la Cámara por el Pacto Histórico
Reacción de Petro y debate por la estigmatización
El expresidente Gustavo Petro se pronunció en su cuenta de X sobre el atentado, con un mensaje en el que interpeló directamente al actual mandatario. «Atentado contra Naylea, que fue candidata a la Cámara por el Pacto Histórico en Santa Marta. ¿Quién dijo que había que destripar? ¿No fue el actual presidente de la república de Colombia?», escribió Petro, vinculando el ataque con declaraciones previas de Abelardo de la Espriella, aunque sin precisar cuáles. La reacción del exmandatario reavivó el debate nacional sobre la estigmatización política y sus consecuencias en la seguridad de activistas y líderes sociales en el país.
A pesar de la gravedad del atentado, Barros anunció que continuará con su labor periodística, política y social. Su decisión de mantenerse firme se da en un contexto de alarma por la seguridad de quienes ejercen la política en la región Caribe, donde el hecho ha generado un amplio rechazo y ha puesto de nuevo sobre la mesa la pregunta por la protección de los liderazgos sociales en Colombia. Mientras las autoridades avanzan en la investigación, el caso de Naylea Barros se convierte en un símbolo de los riesgos que enfrentan quienes deciden alzar la voz en un escenario político cada vez más polarizado.










