El general retirado William Rincón, exdirector de la Policía Nacional, presentó ante la Fiscalía General de la Nación una compulsa de copias de 31 puntos en la que pide investigar al general retirado William René Salamanca, quien era director de la Policía en la época del crimen, y al también retirado Nicolás Zapata Restrepo, entonces subdirector de la institución, por su posible participación en el asesinato de su hijo Juan Felipe Rincón Morales, de 21 años, ocurrido el 24 de noviembre de 2024 en un parque del barrio Quiroga, en la localidad Rafael Uribe Uribe, al sur de Bogotá.
El homicidio de Juan Felipe se produjo, según la denuncia del exdirector, después de que el joven fuera contactado por Instagram y atraído al lugar con la promesa de conocer a la madre de una adolescente. El plan, sostiene Rincón, habría buscado someterlo y acusarlo falsamente de un delito sexual, pues, como él mismo afirmó, su hijo «nunca tuvo una joven de 11 años; eso fue lo que vendieron». Para Rincón, la muerte no fue un hecho aislado, sino un entrampamiento dirigido a manchar su nombre, impedir su llegada a la Dirección General de la Policía y encubrir presuntas irregularidades en contratos de sanidad y logística.
La teoría del entrampamiento
En la compulsa de copias radicada ante la Fiscalía, Rincón señaló directamente a Salamanca y a Zapata. El exdirector pidió celeridad en la investigación y advirtió que no descarta que los dos oficiales retirados estén detrás del crimen de su hijo. «Presumo que puede ser así. ¿Qué otra razón puede haber hoy? Yo quiero que se investigue eso. Yo quiero enfrentarlos en un juicio, ponernos frente a frente», declaró Rincón, quien también manifestó que Salamanca, en su momento, le habría dicho: «Hoy es un día muy especial para ti, un día que jamás vas a olvidar».
«Estoy pidiendo que se investigue lo más rápido posible la vinculación, posiblemente, del general William René Salamanca, que para ese entonces era el director de la Policía, y se investigue al señor general Nicolás Zapata Restrepo, quien era también el subdirector para esa época»
William Rincón, exdirector de la Policía Nacional
El exdirector asegura que el propósito de esa supuesta conspiración era evitar su ascenso a la Dirección General de la Policía y ocultar millonarios contratos. Según Rincón, habría contratos por 400 mil millones de pesos, sobre todo en las áreas de sanidad y logística. «Son contratos de miles de miles de millones. Hay contratos de 400 mil millones. Los contratos de sanidad son altísimos», explicó.
El examen médico irregular
Uno de los episodios que más preocupan a Rincón ocurrió el 18 de agosto de 2024, tres meses antes del asesinato de su hijo. Según relató, el general Salamanca le sugirió realizarse un examen médico después de que un «gurú» o pastor le advirtiera sobre una presunta enfermedad cardíaca. La cita habría llegado a su oficina sin que él la solicitara. En la historia clínica quedó registrada una duración de veinte minutos, pero Rincón afirma que permaneció en la clínica hasta la tarde y que despertó en una sala distinta a la inicial, con dolor de garganta. Además, señaló que la empresa que habría practicado la valoración estaría relacionada con Andrés Vanegas, el mismo empresario que aparece en los contratos cuestionados y a quien se identifica como amigo de William Salamanca, hijo del entonces director de la Policía.
Polígrafos y presencias en la escena
Días después del homicidio, varios integrantes del entorno laboral de Rincón fueron sometidos a pruebas de polígrafo en la Dirección de Inteligencia Policial. El exdirector asegura que la orden partió del general Salamanca y no de Zapata, como este último se lo habría hecho saber. De hecho, Rincón citó un mensaje atribuido a Nicolás Zapata en el que decía: «Vea, Rincón, yo quiero que sepa que yo no ordené los polígrafos. Los ordenó el general Salamanca». Pese a los intentos de Rincón por reclamar, Zapata no lo atendió durante dos días. Uno de los interrogatorios incluyó preguntas sobre una supuesta relación sentimental entre el exdirector y una de sus asesoras, quien también fue vinculada a la prueba.
El día del asesinato, Rincón fue trasladado en helicóptero a una ceremonia en la Escuela de Carabineros de Facatativá. Al enterarse de la muerte de su hijo, pidió usar el helicóptero de Salamanca para regresar a Bogotá y, según su testimonio, el entonces director ya sabía que Juan Felipe había fallecido. Al llegar al barrio Quiroga, Rincón se encontró con el general Zapata en el lugar de los hechos y lo acusó de alterar el rumbo de la investigación. «Él no es policía judicial, él no era fiscal y cambió la ruta de la investigación», afirmó el exdirector.
«Él no es policía judicial, él no era fiscal y cambió la ruta de la investigación»
William Rincón, sobre el general Nicolás Zapata en la escena del crimen
Inconsistencias probatorias y denuncias ante entidades
En su denuncia, Rincón también advirtió sobre gravísimas inconsistencias en la investigación del homicidio: la camiseta que vestía su hijo fue destruida, y hay dudas sobre las pruebas balísticas, los videos y el número de disparos. A la vez, la Contraloría General de la República habría elaborado un informe con observaciones sobre los procesos contractuales de la Policía. El exdirector puso todas sus denuncias en conocimiento de la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría, el Ministerio de Defensa, la Presidencia y agencias de Estados Unidos como el FBI, la DEA y el ICE. En el caso del asesinato de Juan Felipe Rincón Morales hay, hasta ahora, cinco personas judicializadas.
Pese al señalamiento directo contra Salamanca, Rincón fue consultado por los periodistas sobre un eventual diálogo con el general retirado y respondió de manera categórica: «Él tiene que hablar con la Fiscalía». Con esa postura, el exdirector deja claro que la única vía que contempla es la judicial, a la espera de que los 31 puntos de su compulsa de copias sean estudiados a fondo y que la justicia determine si los dos oficiales tuvieron o no responsabilidad en la muerte de su hijo.










