La segunda exesposa del agente de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) David Brouillette, Lucinda Brouillette, rompió el silencio para afirmar públicamente que está convencida de que su expareja es capaz de la violencia extrema que derivó en la muerte del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero, de 26 años, ocurrida el pasado lunes 13 de julio de 2026 en Biddeford, Maine. En un comunicado, Lucinda aseguró que su conclusión no es fruto de la especulación, sino de una convivencia marcada por años de abuso, control psicológico y amenazas constantes.
El testimonio de Lucinda se suma al de la primera exesposa del agente, Ashley Brouillette, quien también ha denunciado un historial de violencia física y psicológica que incluye episodios de asfixia, agresiones físicas y haber sido víctima de un ataque con agua hirviendo. Ambas mujeres trazan un perfil escalofriante de Brouillette, quien durante el operativo de ICE disparó contra el vehículo donde se movilizaba Durán Guerrero, argumentando, según un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, que temía por la seguridad pública al no detenerse el automotor. La víctima, un joven colombiano de 26 años, no era el blanco principal del operativo, lo que ha generado una ola de indignación y llevó al presidente de Colombia, Gustavo Petro, a solicitar al consulado colombiano que presente una acusación formal ante las autoridades estadounidenses.
Un patrón de abuso y control sistemático
En su declaración, Lucinda Brouillette detalló un patrón de coerción e intimidación que se remonta a varios años atrás. Reveló que en enero de 2020 realizó casi 200 llamadas en dos días denunciando el acoso y las amenazas del agente, y que presentó numerosas solicitudes de protección, la más reciente de las cuales fue denegada por un juez de Maine al considerar que las pruebas eran insuficientes para demostrar un peligro inminente. Durante el proceso judicial de 2019, Lucinda expresó su impotencia con una frase que hoy resuena con mayor fuerza: “Es policía y me hace sentir que no puedo hacer nada al respecto”. Además, indicó que Brouillette utilizaba su pasado militar y su experiencia en inteligencia para intimidarla y mantener el control, jactándose de ser capaz de manipular personas y de mantener el control en situaciones difíciles.
«Si me preguntan si creo que David Brouillette es capaz de este nivel de violencia extrema, mi respuesta es inequívocamente sí. Esa creencia no se basa en especulaciones, sino en mis propias experiencias durante muchos años»
Lucinda Brouillette, segunda exesposa del agente de ICE
La exesposa también confesó que durante mucho tiempo temió que el comportamiento creciente de su expareja terminara desencadenando una tragedia. “He temido durante mucho tiempo que su enojo, agresión y comportamiento en escalada terminaran por desencadenar una violencia grave, que pusiera vidas en peligro”, afirmó. La crudeza de su relato coincide con las declaraciones de Ashley Brouillette, quien relató que tras el tiroteo, David Brouillette le dijo que disparó porque “el conductor venía hacia él”. Mientras las autoridades federales no han confirmado oficialmente la identidad del agente involucrado, un video del incidente se ha convertido en una pieza clave para la investigación.
Exigencias de justicia y un llamado a la prevención
La comunidad en Maine continúa exigiendo transparencia en el proceso judicial, mientras que el testimonio de las dos exesposas ha abierto un debate sobre los patrones de abuso que, según ellas, fueron ignorados por el sistema. Lucinda Brouillette, en su comunicado, pidió respeto por la privacidad de su familia, pero subrayó la importancia de dar a conocer su historia para que señales de alerta como las que ella vivió sean reconocidas antes de que escalen a niveles fatales. “Durante años me pregunté si alguien creería lo que viví. Ver que ahora otras personas con conocimiento de primera mano también salen a hablar resulta profundamente reconfortante”, concluyó, en un mensaje que resalta la urgencia de atender las denuncias de violencia doméstica, especialmente cuando provienen de contextos donde el agresor tiene poder y acceso a las armas.












