El exmarine estadounidense Aditya Jaikarran, de quien no se tenía noticia desde el pasado 9 de julio de 2026, fue hallado con vida en el Hospital Simón Bolívar, en el norte de Bogotá, luego de haber vivido cerca de tres meses en condición de habitante de calle. La abogada de la familia, Valeria Ponce, confirmó que el ciudadano norteamericano ya se encuentra reunido con sus seres queridos y que, aunque presenta una pequeña lesión, su estado de salud es muy bueno. El reencuentro se produjo después de que un funcionario de Migración Colombia lo reconociera en el centro médico gracias a la difusión que el caso había tenido en los medios de comunicación a principios de noviembre.
El periplo de Jaikarran comenzó cuando, tras perder su empleo y sus recursos económicos, fue víctima de un hurto que lo dejó sin pertenencias ni documentos. En sus propias palabras, relatadas desde el hospital, recordó que luego de dejar el trabajo se encontraba en el sector de Santa Fe, donde unos hombres se le acercaron mientras descansaba en un parque y le quitaron todas sus cosas. A partir de ese momento, su situación se tornó crítica: sin dinero y sin pasaporte, deambuló por diferentes zonas de la capital, como Santa Fe, el Parque Nacional y Suba, sin lograr memorizar números telefónicos ni los datos de su documento de identidad, lo que dificultó cualquier intento de identificación.
Un hallazgo fortuito en un supermercado
El punto de inflexión se registró cuando Jaikarran sufrió una convulsión en un supermercado Ara de la ciudad. Fue trasladado de urgencia al Hospital Simón Bolívar, donde un agente de Migración Colombia, al ver su rostro por la cobertura mediática del caso, logró reconocerlo y de inmediato contactó a la familia. La madre del exmarine, Usha Jaikarran, expresó su gratitud hacia todos quienes contribuyeron a la localización de su hijo, asegurando que da gracias a Dios y a cada persona que brindó su ayuda durante estos difíciles meses.
Un historial de incidentes
Antes del hallazgo definitivo, Jaikarran había tenido un encuentro con las autoridades el pasado 26 de septiembre, en el barrio Los Lagartos, en Suba. Según se pudo establecer, el hombre intentó tomar productos de un establecimiento comercial, pero al llegar la Policía los devolvió voluntariamente. A pesar de ello, fue trasladado a la URI de Paloquemao, donde permaneció retenido durante dieciocho horas antes de recuperar la libertad. Durante todo ese tiempo, la ausencia de documentos y la barrera idiomática —pues su dominio del español es limitado— impidieron que se pudiera establecer su identidad y contactar a sus familiares.
«Desde ayer Aditya ya se encuentra con su familia. Actualmente su estado de salud es muy bueno, tiene una pequeña lesión, pero no puedo ahondar mucho en el tema por privacidad de él».
Valeria Ponce, abogada de la familia
Trámites migratorios y perspectivas futuras
Jaikarran excedió los 90 días autorizados de permanencia en Colombia, por lo que la familia y su representante legal están gestionando con el Departamento de Derechos Humanos de Migración Colombia una salida que evite sanciones económicas. La abogada Ponce afirmó que se busca que el exmarine no tenga que pagar la multa correspondiente, y que la intención no es deportarlo sino regularizar su situación. A pesar de la dura experiencia vivida, Jaikarran declaró que sigue encantado con Bogotá y con su gente, aunque aclaró que si regresa a Colombia probablemente no lo haría a la capital.
«Sigo encantado con Bogotá. La gente es increíble. La mayoría de la gente es increíble. Y la comida es increíble. Tengo pensado volver a Colombia. Aunque quizá no a Bogotá».
Aditya Jaikarran, exmarine estadounidense
La madre del exmarine, visiblemente emocionada, agradeció el apoyo recibido durante este calvario. La difusión del caso, que inicialmente parecía un callejón sin salida, se convirtió en la llave que permitió el reencuentro familiar después de casi tres meses de incertidumbre. Ahora, mientras se definen los trámites migratorios, Aditya Jaikarran se recupera junto a los suyos, con la certeza de que, pese a todo, mantiene un vínculo especial con el país que lo acogió durante su aventura en América Latina.








