El exministro de Hacienda José Antonio Ocampo respaldó la denominada ‘Ley de Rescate Fiscal’, la reforma tributaria impulsada por el Gobierno de Abelardo de la Espriella que busca recaudar 44 billones de pesos, pero condicionó su legitimidad a que se profundicen primero los recortes de gasto público. En declaraciones difundidas a través de su cuenta en la red social X y en una columna de opinión publicada en el diario El Tiempo, Ocampo, quien ocupó el cargo en el gobierno de Gustavo Petro entre agosto de 2022 y abril de 2023, señaló que el ajuste es necesario pero que la austeridad previa le otorgaría legitimidad política y ciudadana a cualquier aumento de impuestos.
Las opiniones de Ocampo se suman a las de otros dos exministros de Hacienda, Juan Camilo Restrepo y Rudolf Hommes, quienes también se han pronunciado sobre la iniciativa en la misma red social. Los tres coinciden en la necesidad de un ajuste fiscal, aunque difieren en las prioridades y la forma de ejecutarlo. El proyecto de ley, que combina reducciones de gasto con incrementos y rebajas de impuestos, apunta a un ajuste de 51 billones de pesos en 2027, que ascendería a 122 billones en 2030, en medio de un panorama económico que muestra señales de desaceleración.
Llamado a la progresividad y la discusión en el Congreso
En su intervención, Ocampo fue enfático al señalar que el Congreso debe discutir qué impuestos aumentar y cuáles no, así como la posibilidad de reducir los que propuso el Gobierno, pero no debe negarse a la realidad de que un aumento en los ingresos tributarios es un elemento esencial del ajuste. Además, subrayó que las normas que se adopten deben contribuir a la progresividad de la estructura tributaria, es decir, que tributen más quienes tienen mayores ingresos y riqueza. Estas declaraciones se dan en un contexto donde, según el propio Ocampo, el debate fiscal ha desplazado señales negativas en la producción, el empleo, los precios y el sector externo.
«El ajuste es necesario. Sería conveniente que se avance más en el recorte de gastos. Así se ganaría legitimidad política y con la ciudadanía para aceptar el aumento de impuestos»
José Antonio Ocampo, exministro de Hacienda
«En el caso de las normas tributarias, el Congreso debe discutir qué impuestos aumentar y cuáles no, así como si se deben reducir los que propuso el Gobierno, pero no debe negarse a la dura realidad de que un aumento en los ingresos tributarios es un elemento del ajuste necesario»
José Antonio Ocampo, exministro de Hacienda
Las dudas de Restrepo y Hommes sobre los plazos y la eficiencia
Juan Camilo Restrepo, por su parte, advirtió sobre la complejidad de la ley y la dificultad de que sea aprobada en las seis semanas de legislatura que restan. Señaló que la iniciativa se presentó apenas el día anterior y que ni siquiera se ha empezado a socializar ni debatir en el Congreso. Según Restrepo, si no se aprueba en 2027, todo el capítulo de impuestos directos no podrá entrar en vigencia sino hasta 2028, lo que atribuyó a la demora en la presentación de la Ley de Rescate. En tanto, Rudolf Hommes criticó la ineficiencia del sistema tributario colombiano, afirmando que en el Estado todo el que tiene un escritorio oficial aspira a tener una fuente de financiamiento propia. Propuso ampliar la base del impuesto a la renta y el IVA, pero con cuidado de que quienes están en el límite de ingresos puedan pagar sus impuestos sin sacrificar necesidades básicas como la alimentación o el arriendo.
«Se trata de una ley complicada, densa y de hondo calado fiscal, que resulta muy improbable que el Congreso la apruebe en seis semanas, cuando ni siquiera se ha empezado a socializar y mucho menos a debatir en el Congreso»
Juan Camilo Restrepo, exministro de Hacienda
«En el Estado colombiano todo el que tiene un escritorio oficial aspira a tener una fuente de financiamiento propia. Esto es muy poco eficiente y muy improductivo. Idealmente, debiéramos pagar renta, IVA y predial, nada más»
Rudolf Hommes, exministro de Hacienda
Un panorama económico complejo
En su columna en El Tiempo, Ocampo ofreció un diagnóstico detallado de la situación económica. Reportó una desaceleración en julio y una ligera caída de la actividad en agosto, con retrocesos o debilidad en minería, agricultura, manufactura y construcción, así como un menor crecimiento del sector terciario y una desaceleración del consumo de los hogares. Señaló también que el propio ajuste fiscal puede generar presiones adicionales sobre la actividad productiva. En materia de empleo, mencionó un aumento del desempleo y un ligero incremento de la informalidad, y rechazó que la caída del empleo se atribuya únicamente al salario mínimo y a la ley laboral, incluyendo entre los factores el terremoto del 10 de agosto. La balanza comercial se ha deteriorado, con una reducción de las exportaciones no tradicionales y un aumento de las importaciones, mientras la inflación va al alza por el encarecimiento de los alimentos y la deuda pública se vuelve más costosa por las tasas de interés de los TES. Para enfrentar este escenario, Ocampo propuso impulsar la reactivación productiva, crear empleo, contener la inflación y atender el deterioro de la balanza comercial, en un contexto donde la pérdida de 856.000 puestos de trabajo entre mayo y agosto, según cifras ajustadas por estacionalidad, agrava la urgencia de una solución fiscal que no ahogue la recuperación.










