Expertas detallan perfil de acusada de asesinar a embarazada en Cali

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La macabra planificación del feminicidio de María Camila Potosí, la joven de 21 años que estaba embarazada de ocho meses y cuyo cuerpo fue hallado a orillas del río Meléndez en Cali, ha sido puesta bajo la lupa de la psicología forense. Yulieth Ángulo, la principal acusada de este crimen que conmocionó al país, y los cuatro hombres que habrían participado en los hechos —Nitzon Mondragón, Kevin López, Juan Narváez y Edwin García— enfrentan una medida de aseguramiento en centro carcelario. Sin embargo, más allá de las pruebas materiales, los expertos se preguntan qué lleva a una persona a diseñar y ejecutar un plan tan meticuloso para arrebatar la vida de una madre y su hija por nacer, a quien la víctima había planeado llamar Alahia.

Según la reconstrucción de los hechos, la última vez que vieron a María Camila Potosí con vida fue el 16 de julio de 2026. Cuatro días después, su cuerpo sin vida fue descubierto en la ribera del río Meléndez, con evidencia de haber sufrido un ataque con arma blanca y una cruel extracción del feto mediante una cesárea artesanal. Diez jornadas después, el bebé fue hallado sin vida en una zona boscosa de Altos de Santa Elena. La acusada, Yulieth Ángulo, presuntamente se había ganado la confianza de la víctima para ejecutar su plan, un nivel de premeditación que para la psicóloga Jennifer Paola Avellaneda, especialista en salud ocupacional, revela un perfil profundamente perturbador. «Un crimen de esta magnitud implica procesos de planificación y control emocional, así como una desconexión de la moralidad», afirmó la experta.

El perfil de la acusada según los expertos

Las psicólogas consultadas coinciden en que, para llevar a cabo un acto de esta naturaleza, la agresora debió operar bajo una lógica donde la víctima fue completamente deshumanizada. Jennifer Paola Avellaneda detalló que en estos casos se observan «baja empatía, manipulación y cambios bruscos de ánimo, que configuran un perfil de riesgo». La especialista señaló que, a menudo, las personas con estas características construyen una realidad alternativa para acercarse a su objetivo: «Algunas personas pueden inventar historias, como un embarazo inexistente, para conmover al otro y acercarse a su objetivo». De igual forma, añadió que «la agresora puede construir una identidad en torno al rol materno para tapar otras responsabilidades o carencias», lo que explicaría la fijación por el bebé de María Camila.

«La manipulación, la grandiosidad y la impulsividad pueden estar presentes, pero solo una evaluación clínica forense puede establecer la existencia de un trastorno»

Laura Stephany Rojas Perico, psicóloga

La psicóloga Susana Ramírez, con experiencia en programas de salud pública, profundizó en los posibles orígenes de la violencia extrema. “La interacción entre factores genéticos, traumas infantiles, abandono y exclusión social crea un caldo de cultivo para la violencia”, explicó. Ramírez destacó que una de las características más peligrosas de estos individuos es su capacidad para mantener una fachada normal ante su entorno, lo que les permite pasar desapercibidos mientras planean el delito. “Las personas con percepción distorsionada de la realidad suelen justificar sus acciones, culpando a otros o minimizando el daño”, agregó, sugiriendo cómo la acusada pudo racionalizar internamente su atroz proceder.

Laura Stephany Rojas Perico, psicóloga, puso énfasis en el proceso de deshumanización que ocurre en la mente del agresor. “La deshumanización de la víctima facilita la violencia”, sentenció, explicando que al no ver a María Camila como un ser humano con derechos y vida propia, se allana el camino para ejecutar cualquier tipo de atrocidad. Este caso, que ha causado una profunda indignación en Cali y en todo Colombia, se suma a una dolorosa estadística nacional: en la misma semana de estos hechos, se registraron otros tres feminicidios en el país. Las autoridades judiciales continúan con el proceso, mientras los expertos forenses trabajan para esclarecer cada detalle de la mente de quien, supuestamente, tejó una red de confianza para perpetrar un crimen que ha dejado una huella imborrable en la sociedad vallecaucana.

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