Un proyecto de ley que busca incorporar la educación financiera como asignatura obligatoria en los colegios de Colombia, desde los siete años de edad, fue radicado formalmente en el Congreso de la República por el representante a la Cámara Santiago Castro, del partido Centro Democrático por el Valle del Cauca. La iniciativa, que iniciará su discusión en la Comisión Sexta de la Cámara, propone incluir en el pénsum académico de primaria y secundaria contenidos como ahorro, presupuesto, crédito e inversión, con miras a cerrar la brecha que separa al país del resto de naciones miembros de la OCDE y de varios vecinos latinoamericanos en materia de cultura financiera.
La necesidad de la medida se sustenta en cifras reveladoras. Según estudios del Banco Mundial, solo uno de cada cuatro colombianos sabe exactamente en qué gasta su dinero. Además, el 40% de la población no logra calcular una tasa de interés compuesto y el 63% desconoce cómo la inflación erosiona el poder adquisitivo, datos aportados por el propio autor del proyecto. Colombia, de acuerdo con la docente y magíster en Educación Adriana Ramos Arroyave, está rezagada frente a países como Bolivia, Brasil, Chile, Perú y Argentina en América Latina, y frente a naciones como Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, que ya han integrado estos conocimientos en sus sistemas escolares.
Los contenidos y la implementación
La propuesta plantea una implementación gradual y no simultánea en todos los planteles educativos del país, tanto públicos como privados. Los contenidos, que incluyen tasas de interés, manejo del crédito y asuntos tributarios, podrían integrarse de forma transversal en materias como matemáticas y ciencias sociales, o mediante módulos específicos. Se prevé además una capacitación previa para los docentes, aunque el congresista Castro evitó estimar el costo total de la implementación y señaló que quedaría dentro de los costos globales de educar a un joven en Colombia, mencionando el apoyo de fundaciones internacionales y nacionales. La docente Ramos sugiere metodologías como juego simbólico, aprendizaje basado en proyectos, ferias de emprendimiento, mercado escolar, gamificación, economía de fichas y juegos de roles como el Monopolio para hacer la enseñanza más atractiva y efectiva.
«Si nosotros conocemos mínimamente lo que te va a afectar tu capacidad, como es todo el nivel de gastos y el nivel de ahorro frente a ingresos, como una inversión puede rendir en el tiempo, cómo poder tener las habilidades para usar instrumentos que el mismo mercado te ofrece y cómo saber exactamente la aplicación de las matemáticas simples en las decisiones del día a día de esos gastos, le vamos a dar un cambio a los colombianos que les va a afectar positivamente su nivel de vida»
Santiago Castro, representante a la Cámara y autor del proyecto
Reacciones divididas en el gremio docente
Mientras la profesora Adriana Ramos respalda la iniciativa y propone una evaluación gradual con rúbricas, desde el anonimato un docente de la Secretaría de Educación de Bogotá advierte sobre los riesgos de sobrecarga curricular y falta de preparación pedagógica en temas financieros. «Puede ser importante aprenderlo. En algunos casos seguramente lo aprenderán y les será de mucha utilidad, pero creo que en la mayoría de los casos se vería como una materia más de ‘relleno’ (…) algo así como lo que pasa con Ética y Cultura Religiosa, que son materias de obligatorio cumplimiento en el pénsum, pero muchas veces se usan para llenar las horas de los profesores», señaló el docente, que pidió reservar su identidad. Por su parte, Juan Camilo Medina, magister en negocios internacionales, defiende la universalidad del conocimiento financiero: «Yo no voy a decir que hayan materias más importantes que otras, eso no me corresponde a mí decirlo, pero yo sí creo que una de las cosas que todos tenemos en común es que sí o sí necesitamos saber del dinero, porque a la larga todos sí o sí, a lo largo de nuestra vida vamos a tener interacción con el dinero y saber manejarlo».
El proyecto llega al Legislativo luego de que Castro, cuando presidía Asobancaria, intentara acuerdos con el Ministerio de Educación para integrar estos contenidos de forma transversal, sin éxito. Ahora, como congresista, radicó formalmente la iniciativa para el periodo legislativo 2026-2030. La discusión en la Comisión Sexta de la Cámara deberá dirimir los cuestionamientos sobre la desconexión con la realidad socioeconómica de las familias, la ausencia de una ruta de financiación clara y el riesgo de que, sin una adecuada capacitación y recursos, la educación financiera termine convertida en una materia más sin impacto real en la vida de los estudiantes colombianos.










