FAC descarta fallas técnicas en avión siniestrado en Puerto Leguízamo, Putumayo

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La Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) descartó que el Hércules C-130 siniestrado en Puerto Leguízamo, Putumayo, presentara averías técnicas previas al accidente del 23 de marzo, y estableció que la causa física inmediata del siniestro fue el choque de los motores uno y dos contra árboles durante el despegue. El informe preliminar de la investigación, liderado por el coronel Luis Fernando Escobar, determinó que la aeronave tenía una aeronavegabilidad al cien por ciento antes del vuelo, sin ninguna anotación de mantenimiento que impusiera restricciones. La pérdida de potencia en los motores, que provocó la caída del avión, fue consecuencia directa del golpe contra los árboles y no de fallos previos, según explicó el coronel Escobar.

El accidente ocurrió en la pista 3 del aeropuerto de Puerto Leguízamo cuando el Hércules C-130, identificado como FAC 1016, impactó tres árboles aproximadamente cuatro segundos después del despegue. El choque provocó la ingestión de material vegetal en los motores uno y dos, lo que generó una pérdida de potencia que resultó en la caída de la aeronave. De los 69 militares que perdieron la vida, 57 resultaron heridos y lograron sobrevivir. Del total de 52 uniformados del Ejército afectados, tres permanecen hospitalizados, cinco se recuperan en el Batallón de Sanidad Militar y 44 fueron dados de alta.

Investigación en curso y factores humanos

El comandante de la FAC, general Carlos Fernando Silva, informó que la investigación oficial continúa abierta para analizar los factores humanos que pudieron haber influido en el siniestro. «Es algo que todavía se está configurando, la investigación no tiene un límite específico porque esta es una investigación cuyo equipo, con una independencia profesional, debe adelantar», señaló el general Silva. Y añadió: «Por el momento los hechos ya están muy claros, pero se adelanta todavía una investigación para definir perfectamente qué pasaba con cada una de las personas, estos son los factores humanos que hay que analizar». El informe final no tiene fecha de publicación definida.

«La aeronave previa al vuelo tenía una aeronavegabilidad al 100 por ciento. No tenía ninguna anotación de mantenimiento que impidiera o pusiera restricciones. La falla o la pérdida de potencia de los motores número uno y número dos fue consecuencia del golpe de dichos motores con los árboles, no porque tuviera previamente algún tipo de falla o mantenimiento».

Coronel Luis Fernando Escobar, líder del equipo investigador de la FAC

La aeronave accidentada, que llevaba seis años de operación y contaba con certificación de vuelo vigente, no tenía seguro al momento del siniestro. La FAC había advertido desde enero de 2026 sobre un déficit presupuestal de 258.000 millones de pesos para asegurar toda la flota, pero los recursos no fueron asignados. Colombia dispone de siete aviones C-130, de los cuales dos están en proceso de retiro por altos costos de mantenimiento. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, rechazó que la flota se haya reducido durante su gestión y afirmó que Colombia mantiene la flota más operativa de la región, con un promedio de 667 aeronaves.

Para profundizar en la investigación, la FAC solicitó el apoyo de entidades de Estados Unidos como Lockheed Martin, Rolls-Royce y la empresa TCG, que participaron en las inspecciones del siniestro. Los análisis de restos evidenciaron ingestión de material vegetal en los motores uno y dos, y los registros de radar confirmaron la pérdida de potencia en el motor uno y una fuerte disminución en el motor dos tras el impacto. El general Royer Gómez Herrera también hizo parte de las declaraciones oficiales, aunque no se pronunció en detalle sobre el caso. La tragedia deja un saldo de 69 militares fallecidos y mantiene abierta la investigación para esclarecer todas las circunstancias que rodearon el accidente.

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