La creadora chilena de los Canticuentos, Marlore Anwandter, falleció a los 92 años en Liberty, Misuri, Estados Unidos, según anunció la disquera Codiscos el pasado 10 de junio de 2026 a través de sus redes sociales. La noticia, difundida también por Radio Nacional de Colombia, confirmó el deceso de esta compositora y pedagoga que dedicó su vida a la música infantil y que encontró en Colombia la inspiración para su obra más emblemática.
Nacida en Santiago de Chile en 1934, Anwandter llegó a Bogotá en 1973 tras el traslado laboral de su esposo Bryan Johnson. Fue precisamente en Colombia donde, según sus propias palabras, “la naturaleza colombiana me llenó el corazón”, y donde concibió los Canticuentos, un cancionero que surgió de escenas cotidianas como un hombre con un burro en las calles de Bogotá o un niño vendiendo una iguana en la carretera. La primera grabación profesional se realizó en Medellín en septiembre de 1975, aunque el material inicial se había registrado de manera casera en la cocina de su casa con la participación de sus hijos y vecinos.
Un legado que marcó generaciones
El repertorio de los Canticuentos incluye clásicos como “La ronda de las vocales”, “La Bruja Loca”, “El Pirata Feroz” y “Sammy el Heladero”, canciones que han sido parte del aprendizaje escolar y familiar de múltiples generaciones en Colombia y otros países. Su propuesta pedagógica vinculaba la música, la imaginación y el juego, una fórmula que la convirtió en un referente de la educación infantil a través del arte.
«Fue Colombia la que me ‘regaló’ los Canticuentos»
Marlore Anwandter, en entrevista con Radio Nacional de Colombia (noviembre de 2020)
Entre 2020 y 2026, el productor Gustavo Gordillo, ganador de un Latin Grammy al Mejor Álbum Infantil, impulsó “Los nuevos Canticuentos”, un proyecto que reunió a artistas como Juanes, Andrés Cepeda y Carlos Vives para grabar nuevas versiones de las canciones, reafirmando la vigencia de la obra de Anwandter. La noticia de su fallecimiento generó numerosas reacciones de músicos, educadores y seguidores que resaltaron su invaluable contribución a la cultura infantil.
Aunque residió en Colombia desde la década de 1970, Marlore Anwandter falleció en Estados Unidos, donde se había establecido en sus últimos años. Su cancionero, sin embargo, continúa vivo en las aulas y hogares, demostrando que la música que nació de la cotidianidad colombiana trascendió fronteras y generaciones.












