En vísperas del debut de la Selección Colombia en el Mundial 2026, programado para el miércoles 17 de junio ante Uzbekistán, tres historias de sacrificio, humildad y arraigo emergen desde los rincones más profundos del país. Familiares y amigos de Luis Díaz, Yerry Mina y Jefferson Lerma compartieron con el medio Semana los relatos que hay detrás de la convocatoria de estos tres futbolistas al torneo, revelando el costo humano y emocional que ha implicado llegar hasta la máxima cita orbital.
Luis Manuel «Mane» Díaz, padre del extremo guajiro que a sus 29 años brilla en el Bayern Múnich, no dudó en manifestar su respaldo incondicional al equipo nacional. “Voy a estar acompañando a nuestra selección. Voy a viajar a los partidos de la primera ronda, y estoy seguro de que la selección va a continuar después de estos tres partidos. Sigo caminando con ellos hasta el final. Entonces, hasta el final voy con la selección”, declaró con la convicción de quien ha sido testigo del esfuerzo titánico de su hijo, que creció en La Guajira y cuyos padres consideraron regresar a Barranquilla por falta de recursos durante los microciclos en el Barranquilla FC, antes de su debut en la selección absoluta en 2018.
La fidelidad de un pueblo que vibra con su defensor
Desde Guachené, en el Cauca, llegó la voz de Bryan Mina, primo de Yerry Mina, el defensor central de 1,95 metros de altura que marcó un gol a Inglaterra en los octavos de final de Rusia 2018. “Teníamos esa curiosidad: ¿será que Yerry va? No bajamos la fe, y cuando nos enteramos de que estaba, la locura fue en la familia y el pueblo”, relató Bryan, quien describió la explosión de alegría que sacudió a la comunidad. “Yo no me volví loco porque tengo una mentalidad fuerte. Yo sé que uno ve un logro de esos, en este caso de Yerry, y es algo que uno no se espera”, añadió, resaltando la cercanía del jugador con su gente, pues acostumbra bajarse del carro, caminar y saludar a todos. En Guachené, las familias se reúnen en casas o en la fundación del futbolista para ver los partidos, adornando el espacio con pantallas, globos y banderas, manteniendo viva la tradición de apoyo que comenzó con aquel gol frente a los ingleses, en un partido que terminó con triunfo inglés por penales.
Una amistad forjada bajo un árbol y un sueño compartido
Desde Barranquilla, Camilo Rodallega, amigo de Jefferson Lerma desde hace más de 15 años, recordó los orígenes de una amistad que nació alrededor de un sueño común. “Coincidimos en el mismo sueño de jugar al fútbol profesionalmente. A mí una lesión me quitó la posibilidad de jugar al fútbol. Me rompí tres ligamentos cruzados anteriores”, confesó Rodallega, quien solía reunirse con Lerma bajo un árbol frente a la casa del jugador, junto a una iglesia, para conversar o jugar. Lerma, convocado al proceso de José Pékerman, llegó a jugar un partido lesionado y debutó como lateral pese a no haber participado en las eliminatorias rumbo a 2018. Ahora, camino al Mundial 2026, Rodallega intenta viajar para presenciar el torneo y ya acompañó a la familia del volante durante la Copa América 2024. Conmovido, le envió un mensaje directo al futbolista: “Usted ya lo sabe todo. De corazón, con todas las fuerzas, le mando todo el aliento, además de un fuerte abrazo para usted, para el grupo de muchachos, y pedirle a Dios que sea él acompañándolos y bendiciéndolos”.












