Un grupo de familias de colombianos desaparecidos tras viajar al conflicto entre Rusia y Ucrania se prepara para acudir al Congreso de la República en Bogotá, con el objetivo de exigir respuestas concretas sobre el paradero de sus seres queridos. La iniciativa, liderada por cinco familias de Santander y Norte de Santander, representa a más de 160 hogares de distintas regiones del país que aseguran haber perdido todo contacto con sus familiares desde que estos partieron atraídos por ofertas laborales falsas. Entre las voces más visibles está la de Lorena del Pilar Gómez Rangel, residente en Girón, Santander, cuyo esposo de 37 años lleva cinco meses desaparecido en medio del conflicto bélico.
Lorena del Pilar relata la angustia que vive a diario, especialmente al no poder darle una respuesta a su hijo pequeño. “Mi hijo me pregunta por su papá y no sé qué responderle. He enviado derechos de petición, radicados y correos a la Cancillería, pero nadie nos da información”, afirma con desesperación. Su testimonio refleja el sentimiento compartido por decenas de familias que, tras agotar los canales institucionales disponibles, se enfrentan a un muro de silencio por parte de las autoridades colombianas y los representantes diplomáticos. Las mujeres aseguran que han radicado solicitudes formales sin obtener información sobre el estado o la ubicación de los desaparecidos, lo que las ha llevado a organizarse para presionar desde el Congreso.
Una red de engaños que conduce a la guerra
Según los relatos de los familiares, los hombres fueron reclutados bajo promesas de empleo con salarios millonarios en labores de apoyo logístico, cocina o atención de heridos. Sin embargo, una vez en el terreno, muchos habrían sido enviados a zonas de confrontación directa. “Los llevan engañados. Les prometen millones de pesos, pero muchas familias nunca volvieron a recibir noticias de ellos. Hay madres campesinas que no saben dónde pedir ayuda y sienten que han sido abandonadas por las instituciones”, denuncia Lorena del Pilar, quien lidera junto a otras esposas la búsqueda de respuestas. Esta situación ha encendido las alarmas sobre una posible red de reclutamiento engañoso que opera tanto en Colombia como en el exterior, aprovechando la vulnerabilidad económica de miles de personas.
María Isabel Leal Meza, esposa de otro colombiano desaparecido, explica que el temor a represalias ha silenciado a muchas familias, pero que la unión les ha dado fuerza. “La gente por miedo no habla. Nosotros nos hemos unido en un grupo con familias de Bogotá, Villavicencio, Bucaramanga y otras regiones para apoyarnos y buscar respuestas”, comenta. Durante la jornada en el Congreso, los familiares llevarán fotografías, documentos y solicitudes de información, además de exigir una reunión con la Cancillería y el Gobierno colombiano. El propósito es abrir nuevas rutas de investigación y cooperación internacional que permitan esclarecer la desaparición de los connacionales, de los cuales se sabe que operaban en diferentes frentes del conflicto, tanto en Rusia como en Ucrania.
“Mi hijo me pregunta por su papá y no sé qué responderle. He enviado derechos de petición, radicados y correos a la Cancillería, pero nadie nos da información”.
Lorena del Pilar Gómez Rangel, residente en Girón, Santander
Las familias aseguran que han tocado todas las puertas institucionales sin éxito y que la incertidumbre se ha vuelto insoportable. “La gente por miedo no habla. Nosotros nos hemos unido en un grupo con familias de Bogotá, Villavicencio, Bucaramanga y otras regiones para apoyarnos y buscar respuestas”, insiste María Isabel Leal Meza, quien también espera que esta movilización obligue al Gobierno colombiano a asumir una postura clara frente a la desaparición de sus ciudadanos en el conflicto internacional. Mientras tanto, los más de 160 hogares afectados mantienen la esperanza de que la presión ciudadana logre lo que los derechos de petición y los correos electrónicos no han conseguido: una respuesta con nombre propio sobre el destino de sus familiares.












