La Fiscalía General de la Nación judicializó a cinco presuntos integrantes de la banda delincuencial conocida como ‘Los Quintis’, una organización señalada de manipular cajeros automáticos en Bogotá, varios municipios de Cundinamarca y otras ciudades del país, utilizando la modalidad del ‘cambiazo’ para robar tarjetas bancarias y hurtar dinero en efectivo. Los procesados, identificados como Miguel Ángel Paredes Daza, Laura Valentina Orozco Romero, Jonathan Yesid Rojas Castiblanco, Héctor Javier Bautista Vargas y Anderson Steve Sánchez Aguilar, deberán responder por los delitos de hurto calificado, obstaculización de sistemas informáticos y concierto para delinquir. Durante la audiencia de imputación, ninguno de ellos aceptó los cargos y un juez de control de garantías les impuso medida de aseguramiento en establecimiento carcelario.
La investigación, adelantada por el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, permitió establecer que la estructura criminal operó de manera sistemática entre 2023 y 2026, actuando a plena luz del día en espacios públicos. Su método consistía en alterar los cajeros automáticos con adhesivos especiales para simular fallas técnicas, momento en el que se acercaban a las víctimas, en su mayoría adultos mayores, ofreciéndoles ayuda para resolver el problema. Mientras una persona observaba y memorizaba la clave bancaria, otro integrante realizaba el ‘cambiazo’ de la tarjeta, permitiendo que la banda retirara dinero de las cuentas o efectuara compras no autorizadas. Según la Fiscalía, “la mayoría de las víctimas que abordan son personas adultas mayores”, lo que refleja una estrategia depredadora dirigida a los usuarios más vulnerables del sistema financiero.
Pérdidas millonarias y múltiples afectaciones
Las autoridades atribuyen a ‘Los Quintis’ un total de 13 hurtos consumados y cerca de 250 eventos de obstaculización ilegítima de sistemas informáticos, una cifra que evidencia el alcance de su accionar delictivo. Las pérdidas totales, que incluyen tanto el dinero robado como los costos de reparación de los cajeros dañados, superan los 1.200 millones de pesos. En palabras de la Fiscalía, el objetivo de la banda era “obstaculizar los cajeros automáticos para crear el escenario perfecto” para ejecutar el engaño. A Anderson Steve Sánchez Aguilar se le imputó adicionalmente el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, tras hallarle durante su captura una escopeta apta para disparar, munición calibre 16 y varios cartuchos sin la debida autorización.












