El fútbol colombiano cerró 2026 con un superávit récord de 16,23 millones de dólares en transferencias internacionales, una cifra que consolida al país como potencia exportadora de talento deportivo, pero que, según un análisis académico, no se traduce en mejoras proporcionales para la liga local. Así lo revela un estudio de Lorena Gutiérrez, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura sede Bogotá, elaborado con datos del Observatorio del Fútbol del CIES y de la FIFA, divulgado tras el informe global del organismo rector en febrero de 2026 y con corte al 1 de mayo de ese mismo año. Durante el periodo analizado, los ingresos por ventas de jugadores colombianos al exterior alcanzaron los 19 millones de dólares, mientras que los gastos por compras de futbolistas extranjeros sumaron apenas 2,77 millones, generando una relación de siete a uno: por cada dólar invertido en compras, el país recibió siete dólares por ventas.
Sin embargo, la decana advierte que el promedio se sostiene gracias a unas pocas operaciones de alto perfil, no a una base amplia de transferencias rentables. “Vendemos a un precio 4,5 veces más alto del que pagamos cuando compramos. Suena bien, pero hay un detalle: vendemos muchos jugadores baratos y unos pocos muy caros. El promedio se sostiene gracias a operaciones de alto perfil, no porque la mayoría de transferencias deje plata gruesa”, explicó Gutiérrez. En 2026 se registraron 146 salidas de futbolistas colombianos, 21 más que el año anterior, la cifra más alta jamás documentada, mientras que el número de jugadores nacionales activos en el exterior ascendió a 518, repartidos en 135 ligas profesionales, lo que ubica a Colombia como el octavo mayor exportador mundial, solo por detrás de Brasil, Francia, Argentina, Inglaterra, España, Nigeria y Alemania. Este volumen representa un crecimiento del 47% respecto a los 351 jugadores registrados en 2020.
Un mercado que financia infraestructura ajena
El superávit récord marca un hito en la balanza de transferencias colombianas, pero el análisis advierte que los ingresos no se reflejan en mejores condiciones para la liga local. El precio promedio por jugador vendido fue de 130.137 dólares, mientras que por cada futbolista comprado se pagaron en promedio 29.157 dólares, lo que significa que Colombia vende cada jugador 4,5 veces más caro de lo que paga por los que adquiere. A pesar de ello, solo 18 colombianos militan en las cinco grandes ligas europeas (Premier League, LaLiga, Serie A, Bundesliga y Ligue 1), con nombres como Luis Díaz en el Bayern Múnich, Daniel Muñoz en el Crystal Palace y Richard Ríos en el Benfica. La mayoría de los 518 futbolistas en el exterior juega en ligas de menor escala, con valores de transferencia más bajos.
Lorena Gutiérrez sentenció que “este es un mercado que financia infraestructura ajena más que la propia”, en alusión a que el dinero que ingresa no se destina a fortalecer los clubes formadores colombianos. Un dato que ilustra la dinámica: los agentes captan una porción creciente del negocio. En 2025 los clubes de todo el mundo pagaron 1.168 millones de euros en comisiones a intermediarios, un aumento del 90% interanual. Además, el análisis conecta este flujo de divisas con la tendencia general de las exportaciones de servicios colombianas, que representaron el 27,9% del total de exportaciones en el tercer trimestre de 2025, según el Banco de la República.
“El reto para Colombia no es vender más, porque eso ya lo está haciendo en niveles récord; el desafío entonces es construir capacidades financieras y jurídicas para participar de los flujos secundarios, especialmente del mecanismo de solidaridad FIFA”
Lorena Gutiérrez, Decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad de San Buenaventura sede Bogotá
Ese mecanismo de solidaridad, establecido por la FIFA, obliga a distribuir el 5% de cada transferencia internacional entre los clubes que formaron al jugador entre los 12 y 23 años. Para acceder a esos recursos, los clubes formadores deben estar registrados en el sistema FIFA TMS, mantener actualizado el pasaporte deportivo del futbolista y conservar contratos o registros de las categorías formativas. Un ejemplo claro es la venta de Luis Díaz al Bayern Múnich por 70 millones de euros, que generó cerca de 3,5 millones de euros para los clubes que lo formaron, siempre que estos cumplieran con la documentación requerida. “Profesionalizar la gestión financiera de los clubes formadores y articularlos con instituciones académicas y de comercio exterior podría convertir el récord deportivo de hoy en una palanca de desarrollo regional sostenible”, concluyó la decana, subrayando que el verdadero desafío ya no es vender más, sino retener parte del valor generado para fortalecer el fútbol local.












