Fuerza Aérea despliega equipo de rescate en el Cerro Tatamá por avioneta accidentada

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En una operación que combina precisión militar y urgencia humanitaria, la Fuerza Aérea Colombiana logró insertar un equipo de rescate a 9.200 pies de altura en el cerro Tatamá para localizar a los cinco ocupantes de una avioneta Cessna T-206 que se estrelló en la zona montañosa entre Chocó y Risaralda. La aeronave, que cubría la ruta desde Condoto hacia el Aeropuerto Guaymaral de Bogotá, se partió en tres pedazos sin explosionar, lo que abre una ventana de esperanza para encontrar con vida al piloto y a cuatro profesionales de la salud que realizaban una misión médica.

El accidente ocurrió el pasado 13 de septiembre de 2026, cuando la avioneta Cessna T206 HK4985 desapareció de los radares. La última comunicación se registró a las 9:23 de la mañana, momento en que se activó la radiobaliza, un dispositivo que alertó a la Aeronáutica Civil sobre una posible emergencia. Tras dos días de intensa búsqueda, los restos fueron localizados en el Parque Nacional Natural Tatamá, específicamente en la zona limítrofe entre Chocó y Risaralda, cerca al municipio de Pueblo Rico. El equipo de rescate, que lleva suministros para tres días, fue desplegado mediante una grúa de rescate, ya que el helicóptero no pudo aterrizar ni siquiera posar una rueda en el terreno.

Condiciones extremas en la Cordillera Occidental

El general Luis Díaz, comandante de CACOM-5, explicó la complejidad de la misión. Señaló que lograron insertar un equipo de rescatistas de la Fuerza Aérea, integrado por personal entrenado en búsqueda, rescate y combate. Sin embargo, la geografía del lugar ha sido el principal desafío: «Es una zona de geografía difícil. En esta parte del país, la Cordillera Occidental, la montaña tiene un ángulo de incidencia muy alto, lo cual dificulta el movimiento», afirmó el oficial. Las labores se han visto afectadas por condiciones meteorológicas adversas que han mermado la visibilidad y la capacidad de maniobra.

El piloto de la aeronave fue identificado como Mehmet Cankaya, de 43 años, director general de la agencia Mega Travel, además de ser voluntario de la Patrulla Aérea Civil Colombiana. Junto a él viajaban cuatro pasajeras: Perla Costanza Álvarez, Sandy García, María Guzmán y Yuliza Figueredo, todas profesionales de la salud que habían estado en Condoto brindando atención médica y desarrollando actividades de promoción de la salud. Su regreso a Bogotá se truncó de manera abrupta en las alturas del Tatamá.

«Nosotros no hemos terminado la búsqueda, todavía no hemos encontrado los ocupantes, eso es lo que estamos haciendo»

General Luis Díaz, comandante de CACOM-5

La esposa del piloto, Adriana Reveo, relató los instantes previos a la desaparición y la angustia que ha vivido desde entonces. «A las 9 y 23 de la mañana se produce la última comunicación por parte de él y después se activa la radiobaliza, que es como la alarma del avión, donde la Aerocivil se entera que algo pasó», expresó Reveo, quien además adquirió la aeronave hace aproximadamente tres años. En medio de la desesperación, pidió a las autoridades que utilicen todos los recursos tecnológicos disponibles, consciente de que «ellos pueden estar heridos, están a la intemperie, sometidos a lluvia, frío y cambios térmicos. Cada hora, cada minuto cuenta».

Inicialmente, la búsqueda se concentró en la zona de Tadó, en el Chocó, pero el hallazgo de los restos en Pueblo Rico, Risaralda, obligó a reorientar el operativo. La aeronave fue localizada a 9.000 pies de altura, desintegrada en tres fragmentos pero sin signos de explosión, un dato que los rescatistas consideran alentador. El equipo de rescate mantiene comunicación permanente con los centros de apoyo, mientras la Fuerza Aérea Colombiana continúa con las labores de búsqueda y rescate en una de las zonas más escarpadas del país, donde cada minuto se vuelve crucial para encontrar con vida a los cinco ocupantes.

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