El gobierno de Abelardo de la Espriella proyecta un recorte del 40% en el presupuesto del Ministerio del Deporte para la vigencia 2027, una decisión que ha encendido las alarmas en el sector deportivo nacional. La reducción implica pasar de 496.100 millones de pesos asignados en 2026 a 297.700 millones para el próximo año, es decir, casi 200.000 millones de pesos menos, en un momento crítico del ciclo olímpico cuando apenas comienzan las competencias clasificatorias hacia los Juegos de Los Ángeles 2028.
El ajuste se enmarca en el llamado sinceramiento fiscal que adelanta la administración de la Espriella para saldar deudas ocultas que no fueron incluidas en presupuestos de gobiernos anteriores, lo que obliga a reducir la inversión general. Paradójicamente, el Presupuesto General de la Nación para 2027 crece un 10,3%, pero el deporte no solo no participa de ese incremento sino que sufre un recorte drástico. Juan Alberto Londoño, exviceministro de Hacienda durante el gobierno de Iván Duque, explicó que el presupuesto del país tuvo un sinceramiento muy grande debido a la cantidad de obligaciones pendientes, y que la inversión en general no tiene un incremento frente a años anteriores porque hay que pagar deudas ocultas que no estaban incluidas en el presupuesto.
Voces del sector proponen alternativas de financiación
Ante este panorama, excargos públicos y deportistas de alta competencia han coincidido en que se requiere un cambio de modelo. Carlos Ramírez, bicicrosista y doble medallista olímpico de bronce, recordó que el presupuesto del deporte ya venía en caída desde administraciones anteriores, cuando empezó con 1,2 billones de pesos y terminó en 480.000 millones, lo que dejó a programas clave como Atleta Excelencia sin recursos suficientes para incluir nuevos deportistas. Para Ramírez, el deporte colombiano debería moverse hacia un esquema más público-privado y no depender tanto de la parte pública, una posición que respalda abiertamente al presidente de la Espriella, a quien apoyó durante la campaña presidencial.
Ernesto Lucena, quien fue el primer ministro del Deporte de Colombia, señaló que si bien el ajuste fiscal es necesario y todos deben hacer sacrificios, el deporte, la cultura y la ciencia necesitan más apoyo y también mayor decisión del sector privado. Lucena propuso además que el presidente convoque a los deportistas uno a uno y los incluya en un plan de choque, y que la actividad física se integre en programas de prevención de violencia y recuperación territorial, como una estrategia que multiplicaría el impacto social de la inversión.
«Yo creo que para que el deporte colombiano sea de élite necesitamos acompañar a esos deportistas, que en muchos casos vienen con escasos recursos en toda su formación, que tiene que ser integral.»
Juan Alberto Londoño, exviceministro de Hacienda
Según Londoño, el presupuesto total del deporte para 2027 será cercano a los 300.000 millones de pesos, de los cuales la inversión directa alcanzará los 240.000 millones. El exfuncionario sugirió además que, tras el sismo registrado el 10 de agosto de 2026, se incluya la reconstrucción de escenarios deportivos afectados dentro de los recursos de otras carteras, lo que liberaría parte del presupuesto del Ministerio del Deporte actualmente destinado a infraestructura para concentrarlo en programas de alto rendimiento.
El debate llega en un momento decisivo: los deportistas colombianos inician ahora su preparación para las justas de Los Ángeles 2028 y cualquier disminución de recursos impacta directamente en la preparación de las delegaciones nacionales. Las voces del sector insisten en que la solución no puede ser únicamente pública, pero tampoco puede dejarse al deporte sin respaldo estatal en un año clave de clasificaciones. La discusión sobre el presupuesto de 2027 promete ser uno de los temas más álgidos en el Congreso durante los próximos meses, mientras deportistas, dirigentes y excargos públicos buscan alternativas para evitar que el sueño olímpico se apague por falta de recursos.










