Golpe a disidencias en Buenaventura: abatido alias Marlon, pero milicianos se llevan su cuerpo

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En una operación de alta precisión desarrollada durante la tarde del sábado 20 de junio de 2026, las Fuerzas Militares y la Policía Nacional abatieron a Iván Jacobo Idrobo Arredondo, conocido como alias Marlon, señalado como uno de los máximos cabecillas de las disidencias de las Farc, específicamente del Estado Mayor Central que comanda alias Iván Mordisco. El enfrentamiento se produjo en la vereda San Isidro, zona rural de Buenaventura, departamento del Valle del Cauca, en medio de la jornada electoral que se adelantaba en el país. Sin embargo, el cuerpo del cabecilla no pudo ser recuperado por las tropas, ya que milicianos de la misma estructura criminal lo retiraron del lugar antes de que los uniformados llegaran al punto exacto del operativo.

El general Hugo López, comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, confirmó los detalles de la misión y explicó las circunstancias que impidieron la recuperación del cadáver. «El cuerpo no es recuperado. Este es un área de injerencia de esta estructura criminal donde recogen al sujeto antes de que las tropas lo puedan hacer», declaró el alto oficial, quien describió la operación como sostenida gracias a una «inteligencia dominante» y un intercambio permanente de información entre las distintas agencias de seguridad del Estado. La ausencia del cuerpo no invalida, según fuentes castrenses, el éxito táctico del operativo, pues se logró neutralizar a uno de los hombres más buscados por las autoridades colombianas.

Un golpe al centro de operaciones del Estado Mayor Central

Alias Marlon era considerado pieza clave dentro de la estructura disidente que opera con fuerza en el sur occidente colombiano, región donde ha centralizado sus acciones para el control de rutas del narcotráfico y la extorsión. Su muerte representa un revés significativo para el Estado Mayor Central, aunque el hecho de que su cuerpo no haya sido recuperado genera interrogantes sobre la capacidad de las fuerzas armadas para asegurar el terreno en zonas de alta influencia criminal. Las unidades militares se mantienen desplegadas en la vereda San Isidro y sus alrededores para consolidar la información obtenida durante la misión y evitar nuevas acciones de retaliación por parte de los disidentes.

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