El defensor colombiano Éder Álvarez Balanta reveló una controvertida anécdota sobre su enfrentamiento con Lionel Messi durante un partido de eliminatorias mundialistas disputado en San Juan, Argentina, bajo la dirección del entonces seleccionador José Pekerman. En una entrevista con el creador de contenido Richard Angulo, conocido como “La Máquina”, Balanta confesó que Pekerman le ordenó golpear al astro argentino en la primera jugada, instrucción que el defensor cumplió a rajatabla y que, lejos de sacar a Messi del partido, provocó una reacción inesperada que terminó por beneficiar al rival.
“En la primera pégale, que él se sale del partido. En la primera, recibió contra la raya y yo fui con todo, le metí un manotazo en el pecho. Me miró y no me dijo nada”, relató Balanta, quien en ese entonces militaba en River Plate y era una de las figuras de la defensa colombiana. El defensor agregó que Messi, lejos de amedrentarse, “se transformó. Por todo lado aparecía. En la siguiente controló y giró para afuera, cuando yo giré, ya estaba mano a mano con Ospina (el arquero)”.
La lección aprendida con Marcelo
La experiencia no quedó allí. Años después, mientras militaba en el Basilea de Suiza, Balanta observó por televisión un clásico entre el Barcelona y el Real Madrid en el que el brasileño Marcelo le rompió la boca a Messi tras un encontronazo frontal. El colombiano recordó que hasta ese momento el argentino estaba desaparecido en el campo, pero después del golpe se transformó y elevó su nivel. “Yo ahí dije: ‘A ese no hay que pegarle, es peor’. Le pegan y se transforma”, afirmó el defensor, quien también destacó su capacidad para controlar a otros cracks como Neymar, en un partido del Brujas contra el París Saint-Germain: “Ese día yo estaba insoportable y me fue bien. Neymar me veía mal porque ese día me fue bien”.
“En Basilea, yo estaba viendo el clásico en el que Marcelo le rompió la boca, lo chocó de frente y lo rompió. Hasta ese momento estaba desaparecido y después se transformó. Yo ahí dije: ‘A ese no hay que pegarle, es peor’. Le pegan y se transforma”.
Éder Álvarez Balanta, defensor colombiano
Más allá de las anécdotas futbolísticas, Balanta también recordó las dificultades que enfrentó en su adaptación a Europa, especialmente durante su paso por el Basilea. El clima invernal suizo, con nieve y días que oscurecían temprano, sumado a su escaso dominio del inglés, le generaron momentos de soledad y desconcierto. “Yo volví a un restaurante al que había ido con compañeros y comenzaron a preguntarme cosas, yo solo decía ‘Yes’. Me senté a comer y la boca se me iba a ampollar. Seguramente me preguntaron si quería más y yo solo decía que sí”, narró entre risas, explicando que esa experiencia lo motivó a aprender el idioma.
Las declaraciones de Álvarez Balanta, quien también militó en clubes como Schalke 04 y Brujas, y fue convocado a la selección Colombia, ofrecen una visión poco común sobre la estrategia de los defensores para enfrentar a los mejores jugadores del mundo. La conclusión del colombiano contradice abiertamente la instrucción de Pekerman: golpear a Messi no lo apaga, lo enciende.












