Águilas Doradas ha iniciado el segundo semestre de 2026 con una transformación institucional profunda que ya se refleja en el terreno de juego. Con dos victorias consecutivas ante Santa Fe y Pasto, el equipo antioqueño no solo suma puntos, sino que evidencia una nueva estructura de trabajo liderada por el relevo generacional que encabeza Tomás Salazar al frente del flamante departamento de análisis. El máximo accionista del club, José Fernando Salazar, afirmó que a la institución llegó ese relevo generacional con su hijo a bordo y que los resultados positivos que se están obteniendo son un reflejo directo de esa renovación.
El nuevo enfoque institucional implicó la contratación del entrenador Flavio Robatto, quien arribó tras coronarse campeón en Bolivia y con una experiencia previa en el fútbol colombiano. El proceso de selección del técnico no fue casual: el departamento de análisis, que pasó de uno o dos colaboradores empíricos a un equipo de cuatro personas, evaluó sistemáticamente las opciones hasta dar con el perfil adecuado. José Fernando Salazar destacó que Robatto ejecuta un fútbol de posición con posesión y presión tras pérdida, un estilo del que muchos hablan pero que el nuevo entrenador realmente implementa. El técnico ha hecho un esfuerzo importante por darle una identidad al equipo, y lo ha conseguido rápidamente, según el accionista.
Un modelo basado en datos y cantera
La modernización de Águilas Doradas no se limita al banquillo. El club implementó una política de refuerzos basada en matrices de evaluación y plataformas digitales, bajo la supervisión directa de Tomás Salazar. Se está haciendo un análisis profundo de cada jugador, con seguimiento a través de distintas plataformas para garantizar la mejor veeduría posible. Para este semestre, los refuerzos confirmados incluyen a Jorge Soto, Mosquera Guardia y la adquisición de los derechos sobre Ontaneda, Junior y Caño Sales. Sin embargo, José Fernando Salazar reconoció que aún trabajan en un posible fichaje de último momento, según la solicitud del profesor Robatto y del departamento de análisis, pues necesitan un jugador más para completar el plantel.
La apuesta por la cantera y la exportación de talento sigue siendo un pilar del proyecto. Águilas Doradas, con 18 años de existencia y 15 en Primera División, ha construido su reputación como formador de jugadores. Las ventas recientes incluyen a Rivaldo Correa, transferido al Paranaense, y antes han partido Daniel Muñoz, Kevin Castaño, Jeison Quiñones al Yokohama, Álvaro Angulo a México y Jader Obrian a la MLS. José Fernando Salazar expresó su aspiración de que los actuales jugadores puedan encumbrarse y convertirse en potenciales posibilidades de negocio, pero dejó claro que lo primero es siempre lo deportivo.
«Aspiramos, con la ayuda de Dios, que estos jugadores logren encumbrarse, logren ser potenciales posibilidades de negocio. Pero más allá de eso, lo primero es lo deportivo.»
José Fernando Salazar, máximo accionista de Águilas Doradas
El desafío de la sede y el sueño del título
Mientras el equipo muestra solidez en la cancha, la institución enfrenta el desafío logístico de su sede. Águilas Doradas juega temporalmente en el estadio Atanasio Girardot de Medellín, gracias al apoyo del alcalde Federico Gutiérrez, mientras se realizan adecuaciones en el estadio de Rionegro. El club ha enfrentado polémicas por traslados previos a Pereira y Sincelejo, y José Fernando Salazar denunció que ha habido un morbo y una tendencia a hacerle daño a Águilas por parte de gente envidiosa que no quiere el proyecto. El estadio de Rionegro está bajo análisis estructural y su reapertura dependerá de los resultados de los estudios. Se prevé la instalación de tribunas provisionales para alcanzar una capacidad proyectada de 18.000 personas.
A pesar de las dificultades, el objetivo del primer título nacional se mantiene intacto. El club ha quedado en cuatro ocasiones a un paso de la final de liga y su mejor actuación internacional fue en la Copa Libertadores, donde fue eliminado por penales ante el Bragantino de Red Bull. José Fernando Salazar insistió en que el sueño siempre está vivo y que, a pesar de las vicisitudes que Águilas enfrenta todos los días, esperan que esta nueva etapa no sea la excepción y puedan tener una campaña muy importante. «Águilas es el nido de grandes soñadores», sentenció el accionista, mientras el equipo, con su nuevo departamento de análisis y un entrenador que ya suma dos triunfos, busca consolidar una identidad que lo lleve finalmente a la gloria.










